Revire del 12 de abril de 2019

Ninguno de quienes hoy protestan por el nombramiento de un militar al frente de la Guardia Nacional puede llamarse sorprendido. Mucho menos la caricaturesca “oposición” en el Congreso. Si confió en las promesas morenistas, simplemente la chamaquearon. Al final, la designación del general en activo, Luis Rodríguez Bucio, como el primer comandante de la Guardia, cumple con el deseo del presidente López Obrador: que sea un elemento del Ejército el que esté a cargo del nuevo cuerpo militarizado. Vendernos el cuento de que Rodríguez Bucio está en proceso de retiro, es una maniobra infantil, el hecho es que hoy está en funciones. Los reclamos de la sociedad para que el nuevo cuerpo sea dirigido por un civil, fueron ignorados, se impuso  la obcecación emanada de Palacio Nacional. Aquello de que se respetará la voluntad del pueblo “bueno y sabio”, quedará, quizás, para otra ocasión. Así que desgarrarse las vestiduras, está de más.

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