Revire del 11 de octubre de 2016

El cinismo es uno de los mayores “atributos” de los políticos en México. Lo traen en el ADN y no tienen empacho alguno para usarlo con la frecuencia a que nos han acostumbrado. Priistas, panistas, perredistas, morenistas, los del tucán y toda la “chiquillería” son la esencia misma del descaro y la farsa. Y Ángel Aguirre Rivero, el gobernador perredista de Guerrero en funciones cuando los trágicos sucesos de Iguala, lo confirma. Sucede que el ex mandatario ahora pide que se localice a los 43 normalistas y se castigue a los culpables materiales e intelectuales. Mayor desvergüenza no es posible. Aguirre, un tránsfuga de la política, carece de autoridad moral para hacer tal petición. A dos años de la tragedia, él es responsable de los hechos en Iguala, simplemente porque era el gobernador y no puede evadir la culpa. Debe rendir cuentas ante la justicia y las familias afectadas.    

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