Revire del 10 de marzo del 2022

La escalada en los precios de alimentos, medicinas y combustibles, entre otros artículos de la vida diaria, se refleja, además del severo daño a la economía familiar, en alto nivel de inflación, el impuesto más pernicioso para el “pueblo bueno”, en especial para los más vulnerables. Este miércoles, el INEGI dio a conocer que la inflación anualizada en febrero llegó a 7.28%. Y eso que el gobierno, en una medida populista, previa a la llamada revocación de mandato, decidió no ajustar el precio de las gasolinas, aun a costa de sacrificar una cantidad multimillonaria en ingresos. Pero la medida de control al precio de los combustibles no evita que diversos productos destinados al consumidor final se coticen muy elevado. La inflación no se ve cómo pueda ser controlada en el corto plazo. La invasión a Ucrania ordenada por el dictador Putin, presionará más los costos de materias primas esenciales.

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