Revire del 10 de diciembre de 2021

Las contradicciones en la administración obradorista son muchas. Por ejemplo, desde el facistol palatino se ha denostado innumerables ocasiones a los empresarios, excepto, claro, a los consentidos del sexenio, como Ricardo Salinas Pliego. Los epítetos presidenciales son de toda clase.  Desde acusarlos de conservadores, voraces, integrantes de la ”mafia del poder” y atacantes de su gobierno, son algunos de ellos. La clase empresarial está en contra de México, según el discurso oficial. Pero sucede que son los empresarios, grandes y pequeños, quienes generan la mayoría de empleos formales, quienes invierten y arriesgan capitales, los que pagan impuestos. Parece que luego de tres años, el presidente López Obrador finalmente fue capaz de entender que sin empresarios no se va a lugar alguno. Es buena señal que el mandatario se haya reunido este jueves con miembros de Consejo Mexicano de Negocios. Divididos, no hay prosperidad.

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