Revire del 09 de octubre de 2018

México es un país donde la clase política no deja de asombrar por sus componendas, complicidades, cinismo y corruptelas. Sí, las cuatro “C”. Todo ello a pesar del repudio social. No obstante eso poco importa a quienes han hecho de la política y los cargos públicos un fastuoso modus vivendi. Los recursos del erario y el poder representan un apetitoso botín para muchos vivales que llegan al gobierno y sus instituciones. Así que no extraña ver a personajes impresentables pavoneándose y aceptando reconocimientos patito de cualquier organización. Por ejemplo, Napoleón Gómez Urrutia, que a pesar de las demandas en su contra, fue impuesto por Morena en el Senado, donde lo colocaron como presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social. Ahora, al líder minero ya lo están promoviendo para ocupar la dirigencia del devaluado Congreso del Trabajo. Las utopías en nuestro país suelen convertirse en realidades monstruosas.

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