Revire del 09 de junio de 2022

A los políticos no hay que creerles la mitad de lo que dicen y la otra hay que dudarla. La historia ha dado muestras fehacientes de que son embusteros patológicos, unos más que otros. Así que bajo esa experiencia, es muy difícil confiar en la defensa que intenta hacer Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, de la balconeada que, mediante una investigación, le dio este miércoles la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, donde se documenta una presunta red de “Alito” para triangular dinero con la compra-venta de inmuebles. Hace unos días, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores (Morena), también lo ventaneó con unos audios donde se le escucha decir que a los periodistas no hay que matarlos a balazos sino de hambre. En otro, presiona para que los dueños de Cinépolis aporten más dinero. Por alguna razón, los histriónicos alegatos de inocencia de Moreno, son, para decirlo claro, poco creíbles.

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