Revire del 09 de enero de 2017

En México, para recibir de verdad justicia pronta y expedita, es obligadamente necesario ser famoso, rico, o funcionario de los Estados Unidos. Si usted es un simple ciudadano de a pie, resígnese a soportar malos tratos, exigencias de dinero, calvario burocrático y, desde luego, el tortuguismo del desprestigiado y corrupto sistema judicial de nuestro país. Y esto viene a colación por la inusual eficacia con la que las autoridades de Jalisco detuvieron al presunto agresor del integrante del Consulado americano en la perla tapatía. Si se hubiese tratado de un connacional aún estaría lidiando con las corruptelas y trabas del Ministerio Público para que lo atendieran. Así es el comportamiento deleznable que reciben los mexicanos. Los extranjeros, en especial los paisanos de Donald Trump, gozan de un trato preferencial. También si se llama Adrián Uribe o Jorge Falcón, el chiste es tener presencia importante en los medios.

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