Revire del 09 de agosto de 2018

La oficialización de AMLO como presidente electo de México, es un parteaguas en la historia moderna de México. No obstante, hay que subrayarlo, el “Rayito de Esperanza” ya despacha como si hubiese tomado posesión. El acelerado debilitamiento del actual mandatario, Enrique Peña Nieto, y la exigua aprobación social a su labor, colocó al líder morenista, luego de las pasadas elecciones, como el verdadero gobernante en la República. La agenda nacional es marcada desde hace semanas por el tabasqueño. Los medios de comunicación están atentos a lo que hace y dice López Obrador. Hoy, rememorando al gran escritor René Avilés, Peña Nieto es el “gran solitario, no de Palacio, sino de Los Pinos”. A poco más de cien días para que concluya, la administración del mexiquense se ha vuelto prácticamente invisible. Los reflectores están sobre el nuevo rey, mientras el otro languidece en lo que alguna vez fue un trono todopoderoso.

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