Revire del 09 de agosto de 2016

Existen instituciones del Estado que distan mucho de cumplir a cabalidad con los fines para los cuales fueron creadas. No son pocos los casos en que, con el paso del tiempo, los objetivos fundamentales se distorsionan y dichos organismos sirven como premios para saldar facturas políticas, premiar lealtades o, incluso, para castigar a algún funcionario. Es el caso del Instituto Nacional Electoral (INE) que en dizque plena “austeridad” gubernamental, sus consejeros y asesores se despachan inmoralmente con la cuchara grande. Cada “consejero” tiene al menos 10 asesores (El Universal, 8 de agosto de 2016), secretarias, choferes, viáticos y seguro de gastos médicos mayores. Por cierto, el sueldo de dichos consejeros asciende a 262 mil 634 pesos mensuales, nada que ver con los 2 mil 191 pesos del salario mínimo. Así, los recurrentes abusos de la nomenclatura y las abismales desigualdades en este México nuestro de 55 millones de pobres.   

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