Revire del 07 de septiembre del 2021

Algo sucede con la señora Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Es evidente que se ha mimetizado y no hay cosa en la que no quiera imitar a su jefe, el presidente López Obrador. La tirria que ha mostrado el mandatario hacia ciertos aspectos relacionados con España, como la absurda pretensión de que el gobierno de ese país pida perdón por los excesos en la conquista hace 500 años es una muestra de ello. En tan reprobables distractores populistas no tardó en montarse Sheinbaum Pardo. Para mostrar su talante demagógico, cambió el nombre de la Plaza de la Noche Triste a Plaza de la Noche Victoriosa; la calle Puente de Alvarado por Avenida México-Tenochtitlan y este lunes anunció que la escultura de una mujer indígena sustituirá a la de Colón en el Paseo de la Reforma. Nada de los actos populacheros cambiará la historia. Debería concentrarse mejor en solucionar los graves problemas de inseguridad y la pandemia.

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