Revire del 07 de marzo de 2022

La barbarie ocurrida la tarde del pasado sábado en el estadio La Corregidora, de Querétaro, es consecuencia de la reacción tardía de las autoridades, de la displicencia con que se han comportado los directivos de los equipos para atender el asunto de los muy chafas grupos conocidos como barras, pero sobre todo ello, la polarización que hay en el país, alentada desde las más altas esferas del poder en México. Lo que sucedió en el partido de futbol entre el Querétaro y Atlas no surgió de forma espontánea, hay antecedentes de violencia entre los barristas en el propio Corregidora y en otros estadios de la República. Los 26 heridos son un saldo “menor” de lo que pudo ser una tragedia de dimensiones aun mayores. Testigos aseguran que hubo muertos, pero eso no ha podido confirmarse. Nuestra nación está ahogándose en sangre por tanta violencia e inseguridad. No necesitamos más.

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