Revire del 07 de febrero de 2019

El cerco en contra del líder priista de los trabajadores petroleros, Carlos Romero Deschamps, se estrecha inexorablemente. No obstante las proclamas presidenciales de que la venganza no es su fuerte y por ende no se perseguirá a los corruptos del pasado, Deschamps se cocina aparte. Desde hace tiempo se le acusa de diversos delitos, pero el PRI lo protegió durante el sexenio de EPN mediante una senaduría. Las denuncias no prosperaron en la entonces PGR, a cuya cabeza estuvieron funcionarios del tricolor. Mas en política nada es para siempre. Los ángeles protectores del dirigente petrolero fueron echados del poder el pasado 1 de julio. Con ello, empezó a declinar la estrella del ejemplar sindicalista. Ayer, un grupo de trabajadores disidentes amplío ante la SEIDO la denuncia penal en su contra desde 2016. Los cargos son: delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal y extorsión. 

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