Revire del 06 de mayo de 2022

Los asesinatos de periodistas en México ratifican el altísimo peligro que corren quienes se dedican a la noble tarea de informar. El país está convertido en uno de los más riesgosos en el mundo para los comunicadores. La displicencia del gobierno para brindarles protección es evidente. Simplemente no le importa el elevado número de periodistas ejecutados. La impunidad con que actúan sicarios y autores intelectuales, aunados a la negligencia y valemadrismo gubernamental, forman un pernicioso coctel que alienta la reincidencia. Este jueves, otro columnista fue masacrado en Culiacán. Se trata de Luis Enrique Ramírez quien colaboraba para el medio El Debate. De inmediato, como en todos los casos, la hipócrita palabrería oficial surgió para condenar el crimen y asegurar que no habrá impunidad. Demagogia que se repite una y otra vez. La realidad es que hay cientos de casos no resueltos y los asesinos andan libres en una nación permisiva.

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