Revire del 06 de febrero de 2019

La violencia jamás es bienvenida. Nada justifica que se utilice. Sabido es que la violencia genera violencia. En México, las agresiones están prácticamente a la vuelta de cada esquina; acechando a cada uno de nosotros. Años de pésimos gobiernos y un sistema judicial corrupto e ineficiente hasta las entrañas, han sido campo propicio para que el país se haya convertido en uno de los más inseguros en el mundo. En la sociedad mexicana ya no caben más ensañamientos. Así debe entenderlo el presidente López Obrador y en consecuencia evitar los discursos virulentos y acusaciones sin pruebas. El lunes acusó al expresidente Felipe Calderón y al día siguiente le ofrece disculpas. El discurso presidencial tiene que ser firme pero objetivo. Atizar el fuego en una nación ya de por sí dividida no es inteligente, al contrario, es extremadamente peligroso. Hoy, la clase política, empezando por AMLO, tiene que olvidarse del odio y las mezquindades.   

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