Revire del 06 de agosto de 2018

El presunto atentado en contra del dictador Nicolás Maduro, sólo pone en evidencia una vez más el hartazgo del pueblo venezolano en contra de quien ha hecho de ese país una piltrafa. Las condiciones deplorables en que el autócrata sucesor de Hugo Chávez ha colocado a los venezolanos, son absolutamente condenables. Una sociedad reprimida, cuyo nivel de vida se ha ido por las coladeras a causa del demente Maduro, no soporta más al tirano que asegura “hablar con los pajaritos”. El hambre y la violencia han provocado el éxodo de miles de ciudadanos, mientras Nicolás Maduro y su abominable oligarquía viven como reyes en medio de la tragedia venezolana. Nada justifica la violencia. No obstante, en el horizonte del dictadorzuelo se vislumbra la inminente caída. El cerco de la comunidad internacional se estrecha y los heroicos e indomables opositores socavan día a día al déspota y perturbado opresor. Es cuestión de tiempo.   

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