Revire del 05 de enero de 2016

Las protestas sociales por el repudiado e inmoral “gasolinazo” son, además de bienvenidas, necesarias. Los mexicanos somos por naturaleza generosos, es una virtud de nuestra raza. Sin embargo, también propensos a permitir que los gobernantes nos pasen por encima con toda clase de abusos; ser poco solidarios para oponernos como sociedad a tales imposiciones es una de las causas. Por ello es que el masivo y legítimo rechazo al aumento a las gasolinas no deja de sorprender. Lo único condenable de ello es la violencia injustificada de vándalos que bajo el anonimato de una turba se dedican a saquear y destruir. La anarquía provocada por esos “grupos” desvirtúa la naturaleza real de las protestas: frenar una decisión lesiva para la población. El gobierno federal debe escuchar el clamor popular y revertir su absurda y equivocada decisión. Es obligado oponerse, pero en paz. No a la violencia, no la necesitamos.    

Add This: