Revire del 04 de octubre de 2018

Ejercer el poder no es tarea sencilla, delegarlo menos. Así lo está comprobando desde ya Andrés Manuel López Obrador.  Lidiar con los exabruptos de sus colaboradores ya le ha ocasionado dolores de cabeza. El dislate más reciente en el círculo del presidente electo lo regaló la futura directora del Conacyt, María Elena Álvarez–Buylla, quien mediante oficio solicitó al actual titular, Enrique Cabrero, suspender toda convocatoria abierta que pudiera afectar y comprometer recursos presupuestales para el año 2019. De ese tamaño el yerro. Lo que México precisa con urgencia es justamente invertir en Ciencia y Tecnología, al tiempo de preparar los talentos que el país necesita para salir del atraso tecnológico en que se encuentra desde hace décadas. Si doña María Elena tiene esa mentalidad tan estrecha para dirigir al Conacyt, nada bueno puede vislumbrarse. Por lo pronto, fue tundida en las redes sociales por su intento fallido. A ver si aprende.   

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