Revire del 04 de noviembre de 2021

Desde que Emilio Lozoya llegó a México, extraditado de España, gozó de un evidente pacto con el gobierno obradorista. Nadie lo molestó durante casi 16 meses. Jamás pisó un juzgado. El trato que le dieron con la anuencia de Palacio Nacional, fue clase VIP. La impunidad tiene en el ex director de Pemex la mejor muestra. Acusado de recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, Lozoya Austin ha disparado señalamientos a quien fue su jefe cuando se desempeñó como director de Petróleos Mexicanos, el entonces presidente Enrique Peña Nieto. También lo ha hecho con Luis Videgaray, el supersecretario de la administración peñista. Pero nadie de ellos ha sido llamado por las autoridades, permanecen intocados. En esa atmósfera de impunidad, Peña Nieto se pasea por el mundo junto con su modelo de turno. Pero Emilio Lozoya enfureció a AMLO luego de ser exhibido disfrutando su libertad en un restaurante de lujo, por eso ya está preso.  

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