Revire del 04 de enero de 2017

El futuro para la enorme mayoría de los mexicanos es de pesadumbre y profundamente intrincado. Igualmente para el presidente Enrique Peña Nieto no será precisamente un día de campo. Es muy probable, de acuerdo al actual escenario, que 2017 se convierta en el peor dolor de cabeza del mexiquense. Con una exigua aprobación a su labor presidencial, el mandatario ha perdido la fuerza y liderazgo con la que inició el sexenio. La ola de corruptelas y escándalos en su equipo de trabajo, representan sólo una parte mínima del lastre que lo ata. Hoy su verdadera preocupación se llama Donald Trump, un auténtico chivo en cristalería. A pesar de ello, Peña Nieto y su grupo más cercano abrieron con el “gasolinazo” un fuego muy peligroso que les puede explotar en cualquier momento si no actúan pronto y con pericia. México no resiste más pillerías. Deben corregir. A nadie conviene la violencia.  

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