Revire del 03 de julio de 2022

Al presidente López Obrador, quien el viernes pasado celebró cuatro años del triunfo que lo puso en Palacio Nacional, parece habérsele juntado todas las calamidades y todos los adversarios que se ha buscado con eficacia. Primero fueron los empresarios, luego, académicos, críticos, periodistas, clase media y una gran lista de “enemigos” de la 4T, incluidos, los niños con cáncer que, tras esa penosa y frágil apariencia, no son sino peligrosos “golpistas”. Pero todo indica que las afrentas generadas desde el púlpito mañanero por AMLO no quedan en el olvido. La jerarquía de la Iglesia católica ya le respondió y lo puso en su lugar; la comunidad judía, también. Para no quedarse atrás, el destacado morenista Porfirio Muñoz Ledo lo tundió en Twitter: “Mientras los obispos denuncian claramente la complicidad del gobierno con el narcotráfico, AMLO responde con el mismo discurso; confuso, difuso, profuso y obtuso. La razón contra el oscurantismo”. ¡Qué tal!

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