revire del 02 de septiembre del 2021

En Palacio Nacional no hay transformación. Un presidente formado en el priismo no cambia, sigue al pie de la letra lo que su ADN político le ordena. Este miércoles se comprobó de manera rotunda durante el discurso de Andrés Manuel López Obrador con motivo de su tercer informe de gobierno. Ante un selecto grupo de incondicionales aplaudidores, se regodeó para fantasear con una serie de utópicos logros. Como el de las históricas remesas que en los últimos años han roto record tras record. El envío de los millones de dólares que mandan desde Estados Unidos nuestros paisanos no es mérito del gobierno obradorista, corresponde exclusivamente a los connacionales que trabajan muy duro para ello en condiciones difíciles. Es mezquino alardear de un hecho que, por el contrario, debería dar vergüenza a la nomenclatura que hoy ostenta el poder. Millones de mexicanos han salido del país por falta de empleo y la devastadora inseguridad.

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