Revire del 02 de octubre de 2018

Hoy se cumplen 50 años de uno de los capítulos más obscuros de la historia de México. Medio siglo de que un presidente autoritario y cobarde ordenó reprimir y asesinar a estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. La sangre indeleble de los jóvenes masacrados es un recordatorio permanente para la sociedad y particularmente para los afanes dictatoriales de aquellos políticos ávidos de poder intolerables a la crítica y a las manifestaciones ciudadanas. El 2 de octubre de 1968 fue un parteaguas que permitió el inicio de un cambio en la aún incipiente democracia nacional. Con sus innegables limitaciones, la libertad de expresión inició un camino de apertura que en la actualidad permite señalar los abusos de gobernantes y funcionarios, especialmente a partir de la creación de las redes sociales. Nunca más el Estado debe someter las ideas de la juventud a punta de balas. Jamás, otro Díaz Ordaz.

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