Revire del 02 de diciembre de 2018

México atestiguó este sábado el inicio de la era obradorista. 30 millones de ciudadanos confiaron en el nuevo Presidente y lo colocaron de manera contundente en la silla presidencial. Sin embargo, es imposible obviar que también hay un gran número de connacionales que sienten una enorme aversión hacia el hoy titular del Ejecutivo. La esperanza está puesta en el tabasqueño. Él mismo colocó la vara muy alta, pues generó amplias expectativas con múltiples promesas en su campaña. Quizás es un hombre honesto y bien intencionado, pero su carácter autoritario le puede jugar malas pasadas. Otro factor que debe vigilar con lupa el tabasqueño es el comportamiento de los integrantes de su equipo y de la alta militancia morenista. Si el propósito es erradicar la corrupción gubernamental, tiene que cuidar las manos de los funcionarios que dispondrán de recursos públicos, principalmente en la Sedesol. Vamos a ver si AMLO cumple, o es más de lo mismo.

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