Revire del 02 de agosto de 2022

Respecto a las elecciones internas de Morena realizadas el pasado fin de semana, donde hubo toda clase de trapacerías, Andrés Manuel López Obrador, el jefe político de ese movimiento, aceptó que hay por ello inconformidad. De manera tácita reconoció que hubo violaciones, acarreos, e inducción del voto. Fue más allá y se sinceró: admitió que se ejecutaron muchas trampas, pero en muy pocas casillas. Es decir, las diversas tribus actuaron poquito con barbarie y como trogloditas. La realidad es que ni el señor presidente puede tapar el sol con un dedo. En las benditas redes sociales fue exhibida la violencia con la que se conducen ciertos grupos morenistas. Desde luego que éstos no actúan motu proprio; dirigentes inconformes los mandan, les ordenan llevar a cabo tales comportamientos. Pero eso no debe sorprendernos si el máximo líder predica con un ejemplo virulento y manda al diablo las instituciones. 

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