Revire del 01 de julio de 2016

La desesperación y el miedo comienzan a tender sus redes sobre Javier Duarte, el gobernador priista de Veracruz. A cinco meses de que deje el cargo, sabe que la protección de la que hoy aún goza se terminará con todas las consecuencias que de ello se derivan. Por eso es que busca con desesperación cubrirse las espaldas a toda costa, tratando de imponer a sus incondicionales en la Fiscalía Anticorrupción y en posiciones clave que lo pudieran salvar de los graves señalamientos por supuestos delitos en que ha incurrido durante su cuestionada administración. Aunado a esas acusaciones, el mandatario estatal seguramente enfrentará las consecuencias de las ofensas y hostigamientos que ha realizado en contra del gobernador electo, el panista Miguel Ángel Yunes Linares. Duarte no es bien visto en Los Pinos, menos después de la derrota en las pasadas elecciones. Muy probablemente le retirarán el apoyo en noviembre 30.  

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