Recorte presupuestal a la cultura, por ser irrelevante para el gobierno

UNAM-DGCS

Los 12 mil 428 millones de pesos asignados al ramo 48 (Cultura) en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 representan un monto 21.1 por ciento menor al ejercido el año pasado, “lo cual se explica porque entre las autoridades predomina una visión jerárquica respecto a diversas áreas y consideran que ante una crisis el primer rubro a recortar es el cultural, pues éste implica gastos suntuarios, irrelevantes e innecesarios”, expone Christian Ascencio Martínez, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

Para el especialista en juventudes, esto refleja una contradicción entre el discurso institucional y las acciones de gobierno, pues en el plan sexenal de la administración peñanietista se enarbola a la cultura como eje de la cohesión social, la equidad y la participación de las comunidades en proyectos propios, así como una vía para prevenir delitos y violencia, pero en la práctica se le acotan recursos.

“Esto muestra cómo desde las esferas legislativas suele anteponerse la dimensión económica a los derechos culturales, pese a que éstos se articulan con los derechos humanos”, expone el experto.

La Secretaría de Cultura, una simulación

La Secretaría de Cultura (SC) aún no cumple un año —fue creada el 18 de diciembre de 2015—, apenas hace días estipuló su reglamento y ya debe enfrentar un recorte del 35 por ciento en su presupuesto, es decir, recibirá tres mmdp, menos que lo que manejaba cuando era el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

“Esto es un monto muy bajo, en especial si consideramos que se trata de una entidad que debería marcar pauta a las políticas nacionales en el renglón analizado. Lo que están haciendo con ella nos hace pensar que la SC es una simulación”, subraya Ascencio Martínez.

Al transformar Conaculta en secretaría, el gobierno dio la impresión de que habría una mejoría y de que se institucionalizaría la cultura; sin embargo, al cortarle recursos al organismo justo cuando está en proceso de conformación, además de obligarlo a redistribuciones generales, nos hace pensar que su creación, en vez de plantear cambios de fondo, fue parte de un juego de apariencias, refiere el sociólogo.

*Fuente: UNAM Global / DGCS UNAM*