El PRI es inherentemente corrupto, difícil pedirle que sea decente: Enrique Krauze

Al afirmar que la democracia en México se ha ido construyendo como un edificio que, frente al autoritarismo, las corrientes reaccionarias, el descuido de las instituciones y la corrupción, se puede venir abajo, el historiador Enrique Krauze señaló que “Tenemos que cuidar nuestra casa, nuestra gente y nuestras instituciones”.

En tanto, para Roger Bartra, quien acompañó a Krauze en la inauguración de su ciclo de conferencias en el Colegio Nacional: “La izquierda mexicana dejó escapar el siglo XX, quedando adherida a paradigmas ya inservibles de aquella época; el desencanto ha regresado, estamos de nuevo en el desaliento, y en buena medida, la izquierda es responsable de ello”, además, precisó, “este país necesita una izquierda inteligente, moderna, reformista y democrática y eso no lo estamos viendo en estos momentos”.

“Creo, a pesar de todo, que la izquierda puede tender puentes con el mundo liberal pero se tiene que volver tolerante, respetuosa y escuchar, como no escuchó a Octavio Paz”, comentó el historiador. Asimismo, destacó que dicha corriente empezó a entender la democracia en los años 70, de la mano de Heberto Castillo, “el primer gran demócrata de la izquierda mexicana”, acotó Enrique Krauze.

Sobre la derecha, ambos intelectuales mostraron preocupación por su lado intolerante, racista y agresivo, que se vuelve antidemocrático. “La derecha en México no está consolidada: es débil y su ingrediente liberal es pálido y delgado”, apuntó Roger Bartra, “en una época donde la izquierda se encuentra dividida, en decadencia, el terreno va a quedar hacia la derecha y más vale que nos preocupemos: en este siglo los grandes peligros del mundo provienen de la derecha”.

“Trump es un mini Hitler: no va a exterminar a millones de personas pero sí puede deportar y perseguir, hacer más daño del que nos imaginamos”, dijo Krauze al referirse al presidente electo de los Estados Unidos.

“El PRI es el PRI y quienes pensaron que iba a cambiar en 2012, se equivocaron porque pueden tener ideas reformistas pero es inherentemente corrupto; el PAN perdió el alma porque también se volvió corrupto, era un partido decente hasta que llegó al poder. Al PRI está difícil pedirle que sea un partido decente”, finalizo Enrique Krauze al opinar respecto al panorama en 2018.