Precios altos de medicamentos en México, producto de trasnacionalización de la industria farmacéutica

La industria farmacéutica de México es una de las que más ha alcanzado niveles transnacionales en comparación con otros rubros de la economía y su mercado está dominado por los grandes consorcios multinacionales, incluido el ramo de los genéricos, expuso el doctor Kenneth C. Shadlen.

“Esto representa una mayor dependencia de las empresas internacionales en precios y abastecimiento del mercado”, refirió el profesor del Departamento Internacional de Estudios del Desarrollo de la London School of Economics and Political Science.

La transnacionalización ha significado mayores costos en el sector salud para proveerse de medicinas y que “México tenga costos muy altos para los medicamentos, los segundos más elevados en un país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”. 

De hecho, las posibilidades de que el país ingrese en el mundo de las industrias farmacéuticas internacionales de innovación, ya sea a través de empresas públicas o privadas, “es mínima porque la distancia es abismal”.

El negocio en este rubro está concentrado en los corporativos internacionales y para competir y tener éxito se requeriría “destinar demasiados recursos económicos que excederían los beneficios”, aunado a que “las debilidades del sector nacional son mucho mayores que hace tres décadas”, antes que ingresar al mundo de la globalización.

El efecto más significativo es que “el rubro farmacéutico nacional casi ya no existe. Las empresas nacionales cerraron. Hoy, las que permanecen enfocan su trabajo a fórmulas muy viejas o medicamentos genéricos que no representan una competencia transnacional”.    

El especialista en patentes dijo que México podría revertir la tendencia de “proteccionismo de patentes”, pero el problema es político, cualquier iniciativa reformista provocará mucha resistencia.

Se requiere, añadió, del apoyo de grupos sociales y aunque podrían hacerse cambios de forma legal, políticamente es complicado.

En el Seminario internacional Sistemas de Patentes en América Latina. La Industria farmacéutica, organizado por el Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa y el Posgrado en Estudios Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Universidad Nacional Autónoma de México, el académico expuso que la apertura e imposición de patentes en México, Argentina y Brasil respondió a las presiones y exigencias de las compañías transnacionales y del gobierno de Estados Unidos.

Este ramo de la industria nacional, sin ser tan exitoso, se caracterizó, entre las décadas de los 50’s a los 80’s del siglo pasado, como un sector prioritario, sólido y productor de medicamentos, por lo que fue uno de los últimos en ser abierto al libre mercado de la competencia internacional. 

La consolidación del mundo globalizado obligó a las naciones subdesarrolladas a abrir sus mercados a las patentes de los consorcios farmacéuticos. Hoy 55 países se han adaptado a los cambios globales que representaron transformaciones a las reglas de propiedad industrial y de demanda.

Las tres economías más importantes de América Latina –México, Brasil y Argentina– no permitían patentes internacionales en los años anteriores a los procesos de apertura económica, pero ante las severas presiones del rubro transnacional de esa industria se vieron obligadas a abrir sus economías.

Shadlen dijo que las tres naciones respondieron de manera distinta, ya que Argentina hizo lo mínimo para evitar juicios internacionales y actuó de manera unificada creando alianzas internas para apoyar su sector nacional.

México, agregó, se fue a los extremos para complacer a las transnacionales como producto del efecto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, “habiendo escaso debate, poca resistencia y negociación”.

Aunque Brasil optó por una política de apertura similar a México, después cambió de rumbo para proteger su industria.

El doctor Shadlen dijo que las patentes en países subdesarrollados suponían beneficios y costos potenciales. Lo primero auguraba innovación, inversión extranjera, licencias, tecnologías y lanzamientos de nuevos productos.

Los costos fueron precios más altos, presiones sobre presupuestos de salud, acceso limitado a medicinas, todo en un ámbito en el que el objetivo de los consorcios fue extender el sistema de patentes para asegurar una mayor renta.

En la ponencia Los cambios de sistemas de patentes en Argentina, Brasil y México, consideró que serán mínimas las modificaciones sobre la ley de propiedad industrial en materia farmacéutica que deberán realizarse con motivo de la firma del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica.

“No se requerirá de grandes modificaciones porque el país, desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, fue mucho más allá en sus reformas” y en la apertura.

*Fuente: UAM-530 del 15-12-2016*