Es posible lograr la paz en México

Por Mario Martínez Bustamante

  • Para lograr la paz es indispensable dejar las divisiones, que haya instrucción para todos y un trabajo digno. Los abrazos y no balazos nunca van a funcionar en el país.

La actual política del gobierno federal para alcanzar la paz, la de “abrazos y no balazos”, nunca va a funcionar. En estos primeros tres años de la actual administración, el país se encuentra sumido en una grave crisis de inseguridad, de falta de crecimiento económico, de una gran falta de credibilidad política y una gran división de la ciudadanía, esto, sin mencionar otros aspectos que son indispensables para lograr la tan anhelada paz para nuestra nación.

Recientemente, el Ejecutivo Federal ha dicho que en el país se tiene un auténtico Estado de Derecho, que existe gobernabilidad, que hay paz, tranquilidad y que no hay corrupción ni influyentísimo. Algo muy distante de la realidad y de la percepción en los bolsillos de la gran mayoría de los mexicanos.

Si bien es cierto que la pandemia del covid 19 ha provocado que la mayor parte de las economías del mundo se encuentre en una delicada situación, éstas se ven más agravadas o acentuadas debido a las malas decisiones de los gobiernos centrales, y tal es el caso de México.

Por lo tanto, para que haya un buen crecimiento económico, es de suma importancia que haya paz, sin ella no habrá crecimiento económico, no se tendrá un alto a la corrupción y a la impunidad, pero la pregunta es ¿cómo llegar a ella?

En días pasados, durante la Jornada Mundial por la paz, el Papa Francisco emitió un mensaje que bien puede ser tomado en cuenta por la actual clase gobernante del país y esto nada tiene que ver sí se es o no creyente.

Son tres los pasos que se deben asumir: dejar de lado las divisiones; el que haya instrucción para todos y que en el país se ofrezca un trabajo digno para los mexicanos.

Es cierto y es bueno que se ejerza la libre difusión de ideas y pensamientos, pero el fomentar la división a través de los pronunciamientos de los actores políticos, empezando por el presidente, ha provocado una marcada división en los mexicanos, entre aquellos que son seguidores del mandatario federal y aquellos que se ubican dentro de la llamada oposición o bien de aquellas personas que no ven con buenos ojos a la política y de quienes la ejercen.

Por consiguiente, si se desea abatir la violencia, habrá que empezar por terminar con la política del divisionismo que prevalece en el México de hoy.

El segundo aspecto, de suma importancia, es el hecho de que en el país todos, absolutamente todos los mexicanos, de todas las edades, tengan la instrucción o educación. Un país sin educación estará siempre condenado a la ignorancia, la pobreza, la desigualdad y a ser presa de los gobiernos en turno. En muchas partes del país se cuentan con instalaciones sin embargo no hay maestros, porque no se animan a ir, debido a que es peligroso. No es culpa de los docentes, pero estas niñas, niños no tienen escuela. Hasta cuando se tenga escuela para ellos, habrá paz, mencionó el entonces Nuncio Apostólico en México en su homilía del pasado 1 de enero del presente año.

Además. debemos decir claramente, que la pobreza y la ignorancia, son, sin lugar a dudas, el negocio de la clase política del país.

Y el tercer elemento para alcanzar la paz, y no menos importante, es el que los mexicanos cuenten con un trabajo digno y bien remunerado. México es un país rico, pero asolado por la violencia, la muerte. El camino no es fácil. Pero no iniciarlo será más costoso para México y las y los mexicanos.

México, es el país de las mil y una guerra. Las enfrenta día a día, la mayoría de su gente resiste, aguanta y es ella quien saca la casta por su Patria. Políticos hay muchos; también mucha verborrea de su parte, pero poca acción.

La paz se construye con el diálogo entre generaciones, con la educación y con el trabajo digno. "Sin estos tres elementos, los cimientos faltan".

*El autor es egresado de la UNAM y maestro en Comunicación Estratégica para Gobiernos e Instituciones*