Ocho millones de personas con problemas de salud por consumir medicamentos “piratas”

En México, alrededor de ocho millones de personas tienen problemas de salud por consumir medicamentos provenientes del mercado negro. Muchos de esos productos son adquiridos por los consumidores en puestos semifijos, módulos móviles, ambulantes, tianguis o a través Internet.

La enorme valía que representa el monto de este mercado para los criminales es muy atractivo, tan sólo en el 2012, este comercio ilícito les redituó ingresos por alrededor de 11 mil 500 millones de pesos anuales, y de acuerdo con estudios recientes, el país ocupa el sexto lugar mundial en venta y consumo de medicamentos ilegales.

Ante lo delicado y preocupante de la situación, José Luis Orozco Sánchez Aldana, secretario de la Comisión de Desarrollo Municipal en la Cámara de Diputados, planteó exhortar a la Secretaría de Salud para que realice una campaña a nivel nacional sobre los riesgos de adquirir fármacos en lugares no autorizados.

De igual forma, solicitó intensificar las medidas para erradicar la venta en vía pública de medicamentos, así como su falsificación o acondicionamiento para la oferta al público de productos caducados, y establecer las normas para prohibir y sancionar la comercialización por medio de servicios de Internet.

Señaló también que de este problema, se debe a que, en lo referente a la venta ilegal de los medicamentos en Internet, no existe en la legislación una medida disuasiva, lo cual, propicia que los delincuentes no se preocupen por ser detenidos, y las autoridades tengan la sensación de que perseguir este delito puede resultar innecesario y desgastante.

El legislador afirmó que la venta ilegal de medicamentos en la vía pública y en los servicios de Internet “está creciendo alarmantemente”; basta mencionar que en 2010, de acuerdo con información de especialistas, este delito tuvo un incremento real del 32 por ciento, aseguró.

Incluso, dijo, se reportó que en ese mismo año, el robo de camiones o vehículos de transporte de medicamentos e insumos médicos aumentó un 40 por ciento, y “en la actualidad las cifras han conservado su misma tendencia desde esa fecha”.

“Estamos ante un problema silencioso, pero enorme; un asunto de un inminente riesgo a la salud de la población y un delito muy peligroso, ante el cual no se puede disminuir el esfuerzo, por parte de las autoridades, para perseguirlo y castigarlo. No es sólo prohibir, sino cerrar el círculo de protección que la salud de la población requiere”, advirtió el diputado.