México, nada que celebrar en el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Al conmemorarse este viernes en el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la crítica situación en México pareciera no dar motivo alguno para celebrar.

Las agresiones en contra de las mujeres mexicanas es una de las peores vergüenzas para el país, su gobierno y la sociedad en general. Miles de víctimas cada día así lo demuestran. El grave problema no es un hecho nuevo, basta recordar las numerosas muertas en Ciudad Juárez, Chihuahua.

No obstante, y a pesar del discurso oficial, los delitos perpetrados en contra de las féminas han crecido en forma alarmante en todo el territorio nacional. El Estado de México es actualmente una de las entidades más peligrosas para ellas, tanto, que la Secretaría de Gobernación declaró la alerta de género en 11 municipios de la entidad gobernada por el priista Eruviel Ávila Villegas.

Michoacán, bajo el mando del perredista Silvano Aureoles Conejo, no se queda atrás, en 14 de sus municipios existe la alerta de género desde el 2016. Apenas el pasado jueves, Gobernación declaró alerta de género para 11 municipios de Veracruz, sí, allí donde hubo otro gobernador del PRI, el ahora prófugo Javier Duarte de Ochoa. En Morelos (PRD) y Jalisco (PRI)  también existe dicha alerta.  

Una de las mayores cobardías es la agresión a las mujeres, y el gobierno, en sus tres niveles, parece no comprenderlo a cabalidad, su actuación se reduce a mera palabrería sin resultados concretos.

Tan solo entre 2011 y 2013, a decir de Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña, integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM. las entidades que presentaron las tasas más altas fueron Guerrero, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Colima, Nuevo León, Morelos, Zacatecas, Sinaloa, Baja California y Estado de México.

“Para prevenir el fenómeno se requieren dos elementos: información constante a la población de que la violencia hacia este género es inaceptable en un país democrático. Y que las autoridades hablen un mismo lenguaje para poder prevenir, investigar y sancionar”, afirmó la académica.

Además, advirtió: “Si cada autoridad entiende de manera distinta lo que significa violencia de género en contra de las mujeres, si cada una planea sus propias estrategias de trabajo, o no las tiene, y establece por separado criterios para la investigación de un acto violento, seguirá habiendo impunidad”.