Los caminos de la vida, o la medición del bienestar subjetivo en México

Autor: Saúl Arellano

Uno de los ejemplos de estadísticas experimentales que desarrolla el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es el relativo a la medición del bienestar subjetivo. Se trata de un proyecto que surgió del consenso alcanzado mediante el trabajo que encabezó en los primeros años del siglo XXI la llamada Comisión Stiglitz-Sen-Fituossi, mediante el que se pretende medir el progreso de las sociedades más allá de los indicadores tradicionales.

En el caso mexicano, el INEGI llevó a cabo en 2011 el primer ejercicio de medición del bienestar subjetivo, a través del módulo piloto, denominado “Bienestar Auto Reportado” (BIARE), nombre que mantiene hasta la fecha.

En las ediciones más recientes, el levantamiento se lleva a cabo con base en una muestra de 2,336 viviendas, dando como resultado una estimación nacional que permite conocer el nivel de satisfacción con: a) la vida en general; b) el nivel de vida a que se tiene acceso; c) el estado de salud; d) logros en la vida; e) relaciones personales; f) perspectivas de futuro; h) tiempo libre; i) seguridad ciudadana; j) actividad u ocupación; k) vivienda; l) vecindario; m) ciudad donde se habita; y n) país.

Sobre el particular es interesante observar que respecto de la vida en general, la medición del mes de julio de 2021 muestra que un 12% de la población se encuentra insatisfecha o poco satisfecha; el 42.1% se dice moderadamente satisfecho; mientras que el 45.9% de la población se dice satisfecha con la vida.

Respecto del nivel de vida se tienen indicadores muy similares: 11.7% de la población se dice insatisfecha o poco satisfecha; 29.6% se dice moderadamente satisfecha, mientras que el 48.7% de dice satisfecha. Destaca asimismo que, a pesar de los indicadores que tenemos en México respecto de la morbilidad y la mortalidad, únicamente el 8.9% de las personas se dicen insatisfechas o poco satisfechas con su estado de salud; y en contraste, un 59.6% declara sentirse satisfecha.

En esa perspectiva, este indicador en particular podría estar mostrando uno de los límites de la medición, en el sentido de que, el nivel de percepción subjetiva no coincide con los datos relativos a, por ejemplo, las tasas de morbilidad por diabetes, hipertensión, obesidad y sobre peso, o bien, todo lo relacionado con la salud mental. Es cierto, el módulo capta la percepción de la población, lo que debería llevar más amplios estudios y análisis sociológicos, antropológicos, psicológicos y hasta filosóficos que permitan comprender por qué se genera tal nivel de disonancia entre la percepción subjetiva y el estado concreto de cosas existentes.

Respecto de los logros que las personas perciben que han obtenido en la vida, el 7.6% se dice satisfecha o poco satisfecha; frente a un 57.4% que se dice satisfecha y un 35% que se dice moderadamente satisfecha. Igualmente, en el capítulo de las relaciones personales, el 5.4% se dice poco satisfecho; un 66.9% satisfecho; y un 27.7% solo moderadamente satisfecho. Cabe subrayar que es el rubro donde se reporta mayor nivel de satisfacción personal.

Respecto de las perspectivas que se tienen para el futuro, hay un 7.4% que se dice satisfecho con ellas; un 36% se dice moderadamente satisfecho, mientras que un 56.6% se dice satisfecho.

Es interesante observar, en contraste, los rubros en los que se registra la mayor insatisfacción: en primer lugar, el vecindario donde habitan las personas, en el que hay un 16% de población que se dice insatisfecha o poco satisfecha; un 37.2% solo moderadamente satisfecha, y un 46.8% se dice insatisfecha. En segundo lugar, se encuentra la disponibilidad de tiempo libre, pues hay un 20% de las personas que se declaran poco satisfechas o insatisfechas; un 32.4% se dice moderadamente satisfecha, y un 47.5% satisfecha.

Respecto de la ciudad en que se vive, la insatisfacción o la poca satisfacción se eleva a un 22.6%; un 44.8% se dice moderadamente satisfecho, frente a sólo el 32.6% que se dice satisfecho. Respecto del país en general, la insatisfacción o poca satisfacción se ubica en el 31.5%; el 39.7% se dice moderadamente satisfecho; mientras que únicamente el 28.8% se dice satisfecha.

Por último, el rubro de mayor insatisfacción o de poca satisfacción es el de la inseguridad ciudadana, con el 57.4% de la población; el 28.8% se dice moderadamente satisfecha; mientras que únicamente el 13.8% de la población se dice satisfecha con el estado de la seguridad pública.

Como se observa, este instrumento permite dimensionar claramente que, en todo aquello que se encuentra relativamente bajo el control directo de la gente (relaciones personales, logros en la vida, salud, etc.), los niveles de satisfacción son relativamente elevados; pero en contraste, aquello que no está en su control, es en los rubros en que se manifiestan mayores niveles de insatisfacción: tiempo libre, el estado del vecindario, ciudad y país; y, sobre todo, la inseguridad pública.

Surgen además otras preguntas, por ejemplo: ¿qué entiende la gente en general por “nivel de vida”? Es decir, si el CONEVAL reportó este 2021 los mayores niveles de pobreza, al menos en los últimos 30 años, ¿cómo es que las personas están mayoritariamente satisfechas o moderadamente satisfechas con el nivel de vida.

Quizá hay un amplio desconocimiento de los derechos que nos reconoce la Constitución; o quizá la actitud generalizada sea simplemente la citada recientemente por el Ejecutivo Federal: “los caminos de la vida no son los que yo pensaba…”

Investigador del PUED-UNAM

www.mexicosocial.org

*Nota del editor: foto en portada: BTU*