Ley de Seguridad Interior, ¿el fracaso del Estado mexicano?

Autor: D. Mario Martínez Bustamante

La aprobación de la Ley de Seguridad Interior, si así lo decide una mayoría en el Senado, representa acaso ¿el fracaso del Estado mexicano para brindar seguridad a las familias mexicanas?

La respuesta es clara y única, sí, el Estado mexicano con esta ley no hace más que reconocer que, desde el sexenio del ex presidente Felipe Calderón y quizá desde Vicente Fox hasta hoy en día, bajo la administración de Enrique Peña Nieto, han fracasado en toda la extensión de la palabra, de nada han valido los miles de millones de pesos que se ha erogado para la supuesta profesionalización de policías, ministerios públicos y todos aquellos que tienen que ver con la seguridad interna del país.

Este pasado martes ya se dio el primer paso, el Senado turnó a Comisiones el dictamen que expide la Ley de Seguridad Interior que recibió de la Cámara de Diputados. Se espera que este miércoles 6 de diciembre sea analizado en las Comisiones Unidas de Gobernación, Defensa Nacional, Marina y Estudios Legislativos, Segunda.

En este proceso, no tendrá problemas para que sea aprobada toda vez que la Comisión de Gobernación está compuesta, de acuerdo a la página del Senado, por  6 priistas, uno del PVEM y un independiente, que dicen que es más priista que los priistas, es decir, tienen, por lo menos siete votos a favor y, si se suma el independiente, pues entonces serán ocho. En tanto que el PAN, PRD y PT solo cuentan con cinco votos. Hagan cuentas.

La Comisión de la Defensa Nacional, está compuesta por seis priistas y uno del PVEM, que suman siete votos, y en contra tendrían al PAN, PT y PRD que junto suman cinco votos.

Por lo que hace a la Comisión de Marina, el PRI cuenta aquí con dos votos y el PAN y PT suman 3. Y en cuanto a la comisión de Estudios Legislativos, Segunda, el PT y el PAN suman 2 votos y el PRI, junto con un integrante del PAN que ha manifestado su voto a favor del dictamen, sumarían 3 votos.

Así, el dictamen que expide la Ley de Seguridad Interna pasará por las Comisiones Unidas sin problema, para que ésta sea analizada y votada por el pleno del Senado, a pesar de las  protestas que se puedan hacer en las calles, en el mismo Senado o de las recomendaciones o peticiones que han hecho llegar organismos internacionales como la ONU de no aprobar la mencionada ley.

El último recurso ante la eventual aprobación de la ley será la Suprema Corte de Justicia de  la Nación, puesto que la oposición ya ha hecho pública su intención de llevar esta ley al máximo tribunal del país.

Lo verdaderamente cierto y triste es que los llamados representantes populares, que de ello parecen no tener absolutamente nada, pretender empeñar derechos civiles y humanos de los ciudadanos a costa de impulsar la Ley de Seguridad Interior, sin haber hecho un debate a fondo y sí, todo sea por sus ambiciones o pretensiones personales.

Por lo que el resultado de este dilema, sea cual sea, será de vergüenza, ya que once años después que el entonces presidente Felipe Calderón iniciara este proceso y lo tomara como un tema central de su gobierno, el que se hayan gastado millones de pesos para supuestamente mejorar las policías, nuestro Congreso siga con sus pretensiones de legislar el que los soldados continúen reemplazando a las policías que no han recibido capacitación, ni mejoras salariales, ni mejor equipo para enfrentar a la delincuencia.

Lo cierto es que todo esto representa un enorme fracaso para la democracia del país, ya que con esta acción nuestras autoridades civiles reconocen que no han hecho su tarea y piensen que solo los militares pueden resolver este problema que no les corresponde y que además, la mencionada ley no aborda la profesionalización policiaca, menos aún de ministerios públicos.

*Nota del Editor: Foto: Senado de la República*