Las demasiadas y dolorosas muertes

Autor: Saúl Arellano

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer los datos preliminares sobre la mortalidad en el país, para el periodo de enero a marzo de 2021. El dato es no sólo impactante, sino, sobre todo, triste y doloroso.

Es importante decir que es la primera vez que el INEGI da a conocer cifras preliminares con tal nivel de oportunidad. Pues con anterioridad, se tenían cifras de mortalidad sólo de manera anualizada, pero de 2019 a la fecha, se cuenta con ejercicios de información preliminar oportuna, para dar seguimiento con mucho mayor precisión y seguimiento a las acciones públicas para dar respuesta.

En este contexto, nunca antes en la historia de México se había registrado la cifra que vemos para un primer trimestre de cualquier año: 368,906 personas fallecidas, en un lapso de 90 días, es decir, un promedio diario de 4,908 personas que perdieron la vida, o bien, 170 por hora.

Para dimensionar la tragedia, basta con resumir que en el periodo de enero a marzo de 2018 acaecieron 192,424 defunciones; en el mismo periodo de 2019, 200,256; y en el de 2020, 202,728. Respecto del 2020, el incremento es de 81.9% para el primer trimestre.

En términos relativos, la tasa de mortalidad general registrada en el primer trimestre de 2020, fue de 16.1 decesos por cada 10 mil habitantes; en contraste, la tasa del primer trimestre de 2021 se ubicó en 29 decesos por cada 10 mil.

Sin embargo, los estragos de las cuatro grandes pandemias que enfrentamos en el país (COVID19, Diabetes, Hipertensión y Obesidad), se observan ya desde el año pasado: 85.9 decesos por cada 10 mil personas, frente a una tasa de 59.1 en el 2019.

En los datos del INEGI, la mayor mortalidad registrada se concentra en los grupos de edad más avanzada. Por ejemplo, entre las y los mayores de 65 años, fallecieron entre enero y marzo del 2021, un total de 115,009 hombres y 97,493 mujeres; 41,727 hombres de 55 a 64 años, y 27,126 mujeres en el rango de edad. Sólo en esos dos segmentos etarios, se concentra el 76.4% del total de las defunciones acaecidas en los primeros tres meses del año.

Como en todo lo que pasa en el país, las diferencias entre entidades son enormes. La Ciudad de México, con una tasa de ocurrencia de 60 defunciones por cada 10 mil habitantes; Morelos, 40; Tlaxcala y Guanajuato, 34 por cada 10 mil; Puebla, 33; Jalisco 30 y Estado de México, 29 decesos por cada 10 mil habitantes.

Desde esta óptica, es importante destacar que las entidades donde mayor diferencia porcentual de exceso de mortalidad, por todas las causas, entre la semana 01 de 2020 y la semana 12 de 2021, son: Estado de México, 87.8%; Ciudad de México, 78.8%; Tlaxcala, 78.5%; Puebla, 55.3%; Querétaro, 54%; Morelos, 53.8%; Baja California, Coahuila y Guanajuato, con 53.6% cada uno de ellos; y Nuevo León, con 51.6%

Son demasiadas muertes, demasiadas niñas y niños que han perdido a sus abuelos, abuelas, madres o padres; y en no pocos casos, a todos ellos; demasiadas viudas y viudos, demasiados que han perdido a hermanos y hermanas.

Es fácil desde la tribuna del poder argumentar que les preocupan, que son “personas con nombre y apellido”; pero es válido sostener que la indolencia ha caracterizado a las autoridades de salud; que las políticas públicas en la materia han sido desastrosas; y lo peor es que hay una renuencia total a reconocer que se pueden mejorar las estrategias y acciones; y que deben llevarse adecuaciones urgentes para evitar que la magnitud de la muerte siga creciendo.

Un dato adicional: hay 5,479 niñas y niños menores de 15 años que han perdido la vida entre enero y marzo de este año, cifra que representa el 19.1% del total de las registradas en todo el 2020; es decir, también hay una sobre mortalidad muy relevante entre ellos. Esperemos que las decisiones que se están tomando no agraven esto, que ya es de suyo, catastrófico.

Investigador del PUED-UNAM

www.mexicosocial.org

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*