Las candidaturas de la farándula, un recurso fácil de los partidos políticos

La selección de candidatos a cargos de elección popular entre personajes de la farándula no es algo nuevo, pero resulta estridente por el foco de atención y el morbo que despierta en el público, además de ser un fenómeno muy socorrido en otros países, explicó el doctor Víctor Alarcón Olguín, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Esas postulaciones obligan a reflexionar en un sentido amplio sobre las características del proceso para decidir “quién nos debe representar y la conveniencia de que la ciudadanía esté dotada de información” al respecto, apuntó el investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa.

También muestran la calidad de la democracia y el compromiso de los partidos políticos como actores privilegiados que están llamados a optar por gente bien instruida, así que “debemos preguntarnos ¿por qué nos ofrecen a personas de baja calidad, a pesar de tener tiempo y recursos para formar y generar aspirantes adecuados?”.

Al participar en la Cátedra Francisco I. Madero, con la Conferencia magistral: ¿Candidaturas de farándula? El derecho de ser votado y la responsabilidad de votar, dijo que se observa un sentimiento de antipolítica y contra los partidos, debido a lo cual la postulación de ciudadanos con fama es una práctica del establishment propia de un discurso apolítico.

“Existe una ruptura entre representación y comicios, como indican analistas en el tema: se empieza a gobernar el vacío, hay una baja de contenidos y una pérdida de referentes sustanciales para el electorado, quedando sólo liderazgos personales y figuras públicas”, quienes han incrementado su presencia como elementos de identificación”.

En México y el mundo “son incontables los casos de futbolistas, actores y ahora influencers: Donald Trump, Silvio Berlusconi, Ronald Reagan, Arnold Schwarzenegger, Jesse Ventura, Manuel Negrete, Cuauhtémoc Blanco, Paquita la del Barrio, Sergio Mayer, Carmen Salinas, Silvia Pinal, Raúl González y María Rojo, entre otros”.

En esta ocasión, en el país “los políticos están pensando pasarse a otro puesto, reelegirse o seguir su trayectoria en otro partido, pero la farándula es un elemento disruptivo ante la estridencia a la que está sometido el proceso”, consideró el especialista de esta casa de estudios.

Un asunto de mayor relevancia es que sólo compiten tres independientes, cuando anteriormente habían participado 60, y que de los 500 diputados, 213 buscan repetir, lo que ratifica el problema del cacicazgo familiar en el reparto de los puestos.

Tres mil 471 candidaturas fueron registradas por los diez partidos nacionales y de los personajes del ámbito del espectáculo ganarán cuatro o cinco, al despertar un interés muy llamativo que, en cierta manera, opaca a los aspirantes indígenas, independientes o afrodescendientes; otros asuntos son la fiscalización y la proporcionalidad.

“Debemos rebasar la spotización de las campañas, pues lo interesante es valorar los contenidos ofrecidos y a las personas para que quien busque el voto no sea un improvisado, sino que los espacios se cubran con ciudadanos informados”.

Con las candidaturas de la farándula “dejamos de atender los cacicazgos y las prácticas clientelares, por lo que resulta imperativo proponer una reforma electoral para mejorar la calidad de los postulantes y su plataforma política”, pues también “debemos desarrollar una ética responsable en el ejercicio del sufragio y entender que la construcción de candidaturas no es algo menor”, con el fin de que no sea producto de la despolitización o una política farándula, acotó.

El maestro Víctor López Jaramillo, coordinador de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo de la Universidad Autónoma de Querétaro, explicó que en el actual proceso intervienen 31 personas del medio artístico o deportivo, desde Paquita la del Barrio, un ex vocalista de Los ángeles azules, el ex futbolista Adolfo Bautista, Biby Gaytan, Rocío Banquels, Alfredo Adame y la ex Miss Universo Lupita Jones. Morena postula a siete de las llamadas “celebridades”; Encuentro Social a seis, mientras que los partidos Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática a cinco, respectivamente.

Esto ocurre “por la falta de cuadros políticos y por no saber adaptarse a los medios de comunicación y digitales; en algunos casos pretenden ganar y en otros mantener el registro, haciendo gala del principio: ‘que hablen de ti, aunque sea por cosas malas’”.

López Jaramillo sostuvo los políticos son promotores instintivos y siempre andan en busca de cualquier innovación que pueda concederles una ventaja en la transmisión del lenguaje. “Desde 1830 sabemos que una campaña electoral es básicamente una de publicidad.

“No se pueden prohibir las candidaturas de personajes de la farándula, pero debemos subir el mínimo de votos para que los partidos puedan mantener su registro. De ahí la importancia de que el ciudadano sea crítico y esté mejor informado para tomar decisiones en este terreno”, concluyó.

*Fuente del texto: UAM*

**Imagen en portada: especial Internet**