Insuficientes las medidas de austeridad en el Congreso; persiste opacidad

Ninguno de los dos planes de austeridad anunciados por el Congreso de la Unión representa un ahorro significativo. Tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores han dado a conocer supuestos proyectos para reducir el dispendio. No obstante, ello parece una tomadura de pelo.

Por ejemplo, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados anunció seis medidas, entre ellas eliminar el “bono navideño”, la restricción de viajes internacionales y la cancelación de las prestaciones para telefonía, vales de gasolina y reducción de 25% al gasto en alimentos.

Mientras que la Cámara de Senadores propuso 30 acciones con dos ejes principales: la política de “crecimiento cero” de gastos, evitando contrataciones de personal en 2017; y disminuir en 10% algunos rubros como las contrataciones bajo el régimen de honorarios, asesorías, consultorías e investigaciones, comunicación social, consumo de combustible, viáticos y pasajes de avión.

La supuesta y publicitada austeridad es solamente “cosmética” pues de acuerdo a Integralia Consultores que dirige Luis Carlos Ugalde, “en el caso de Diputados, los ajustes ahorrarían —según Marko Cortés, coordinador parlamentario del PAN— aproximadamente 130 millones de pesos, es decir, 1.7% del presupuesto de 2017 que asciende a 7,629 millones de pesos. El bono de 150 mil pesos dado a cada uno de los diputados a fines de 2016 sumó 75 millones, más de la mitad del ahorro propuesto. En el caso del Senado no hay una meta numérica de ahorro”.

Destaca la firma consultora el hecho de que en los “planes de austeridad” no se ajustan las asignaciones a los grupos parlamentarios, y enfatiza lo que es del dominio público: dichas partidas son  discrecionales y se otorgan a los grupos parlamentarios para “apoyar el desarrollo de sus actividades legislativas, así como las actividades complementarias y de gestoría” de los legisladores y se conocen como prerrogativas. Aunque la Auditoría Superior de la Federación ha señalado la falta de transparencia y control sobre estos montos, el Congreso mexicano sigue manejando dichos fondos con opacidad, incumpliendo el mandato de la Ley General de Transparencia.

Durante el primer año de esta Legislatura (septiembre 2015 – agosto 2016), las asignaciones en la Cámara de Diputados ascendieron a 1,166 millones de pesos. En el caso de la Cámara de Senadores la opacidad impide conocer los montos erogados en 2016. La información más reciente data del periodo enero–junio de 2015, cuando las asignaciones a grupos parlamentarios ascendieron a 527 millones de pesos, lo que anualizado daría una cifra mayor a los mil millones de pesos. Ello significa que la suma de prerrogativas a grupos parlamentarios de ambas cámaras arroja una cifra anual superior a los 2,100 millones de pesos, con base en la información más reciente que se conoce, precisa Integralia Consultores.

Las asignaciones, señala Integralia, carecen de una justificación clara de su uso. Como el Congreso persiste en la práctica de no publicar su comprobación, se pueden usar para diversos fines, entre ellos pagar asesorías, retribuir la disciplina de los legisladores, financiar clientelas políticas o canalizarlo a campañas electorales. Siendo discrecional su uso, podrían también destinarse para fines personales. Cabe señalar que la mayoría de los legisladores desconocen la información precisa de cuánto recibe cada grupo parlamentario y en qué se ejercen parte o la totalidad de las prerrogativas.