Inseguridad vial: un enfoque de protección a la niñez

Autor: Saúl Arellano

De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el 2020 fallecieron 31,838 personas a causa de los accidentes. Y entre éstos, el grupo más numeroso es el de los accidentes de vehículos de motor, con 13,624 casos.

Esos datos implican que, en general, la tasa de mortalidad por accidentes en México fue de 25.3 defunciones por cada 100 mil habitantes el año pasado, destacando que habría 19 entidades con tasas mayores a ese promedio nacional.

De esta forma, los indicadores más elevados se encuentran en: Sinaloa, con 45.3 defunciones por cada 100 mil habitantes; Zacatecas, con 43.1; Baja California, 42.8; Nayarit, 42.3; Chihuahua, 40.6; Sonora, 37.8; Colima, 36.9; san Luis Potosí, 32.4; Michoacán, 30.7; Aguascalientes, 30.6 y Guanajuato, 29.1.

Ahora bien, cuando se habla de las niñas, niños, lo que debe subrayarse es que para quienes tenían menos de un año en el 2020, los accidentes representaron la cuarta causa de muerte, con un total de 455 defunciones por esta causa.

Asimismo, los accidentes representaron la primera causa de muerte para los niños de 1 a 4 años de edad. En el 2020, hubo 730 defunciones por esta causa, cifra que equivale al 18.8% del total de fallecidos en ese grupo de edad. No es menor que de la cifra de decesos por accidentes, 214 hayan sido accidentes de tráfico de vehículo de motor.

Para el grupo de los 5 a los 14 años de edad, los accidentes son la segunda causa de defunción. El año pasado se registraron 918 casos, que representaron el 17% de los decesos totales para ese grupo etario. Asimismo, es importante remarcar que, del total de los accidentes, en 419 casos se trató de accidentes de vehículos de motor.

Otra característica a destacar en lo relativo a este tipo de defunciones es que, del total de personas menores de 18 años fallecidas en accidentes de vehículos de motor, el INEGI tiene un registro de 225 “peatones lesionados”, es decir, se trata de atropellamientos, que representaron el 8.51% de las 2,642 personas que en total perdieron la vida por esta causa en el 2020.

Asimismo, hubo 20 menores de edad que perdieron la vida al ser atropellados mientras andaban en bicicleta; así como 203 que fallecieron en accidentes en los que iban, ya manejando, o como “pasajeros” en motocicletas. Esa última cifra representa el 10.2% del total de las personas que perdieron la vida en accidentes de ese tipo de vehículos. Por otro lado, el INEGI tiene un conteo de 196 menores de 18 años que fallecieron al viajar como pasajeros de automóviles, camionetas o furgonetas, cifra que representa el 10.73% del total de decesos por esta causa.

Como se observa, las niñas y niños que fallecen en accidentes, pero sobre todo en aquellos de vehículos de motor, están perdiendo la vida por viajar en vehículos que no son para nada adecuados para su transportación (motocicletas); por imprudencia, omisión de cuidados o descuido de los conductores o de quienes los tienen bajo su cuidado cuando caminan por las calles; o por viajar en automóvil sin una silla adecuada y en el asiento trasero del vehículo.

Lo que estos datos revelan en su conjunto, es una ausencia radical de políticas integrales de seguridad vial en la inmensa mayoría de las localidades urbanas del país, donde las policías o corporaciones de tránsito, y en general las autoridades municipales, no han comprendido que se trata de un asunto vital; porque además, habría que agregar la inmensa cantidad de niñas y niños lesionados, y que en miles de casos tienen secuelas o efectos discapacitantes.

Urge que las autoridades locales cambien su perspectiva en estos temas, y que de una vez por todas, generen políticas centradas en la niñez. No hacerlo implica una irresponsabilidad que, como se observa, cuesta vidas, salud, y cientos de millones de pesos año con año.

Investigador del PUED-UNAM

www.mexicosocial.org

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*