Historia de un pueblo

Autor: Marco Antonio Zúñiga

¿Qué es Ixtlememelixtle?, ustedes se preguntarán. Es el nombre del municipio en el que vivo. Está ubicado en el Estado de México. Junto con Valle de Bravo, Teotihuacán, Malinalco y Villa del Carbón, forma parte de los principales destinos turísticos que ofrece dicho estado. 

La historia de este lugar es peculiar, no hay archivos que no daten después de 1666, fecha en la que llegaron los primeros pobladores. Fueron ellos quienes encontraron un árbol que tenía tallada la palabra que le dio nombre a esa entidad, después comenzó un crecimiento notorio en la población a finales del siglo XVII.

Cuenta la leyenda que un año antes del cambio de siglo, llegó al lugar una mujer que tenía dos hijos, gemelos, para ser precisos. El lugar, al ser pequeño, no veía con buenos ojos a una viuda, mucho menos a sus pequeños que tenían 13 años, como nunca dieron problemas, las personas simplemente los ignoraban. Sin embargo, por circunstancias equivocadas, fue acusada de practicar la hechicería y rendirle culto a Lucifer. El Santo Oficio fue quien se encargó de capturar a la mujer y dictar sentencia.

En lo que hoy se encuentra el antimonumento a la bruja, esta mujer fue apedreada, insultada, golpeada y quemada viva frente a los habitantes. Sus hijos no corrieron con el mismo destino, porque se dice que escaparon. Y así el pueblo vio como una mujer que no había hecho nada malo, ardía como un tronco más que mantiene el fuego vivo.

Desconozco si lo que aconteció después fue obra de la mujer o justicia poética, porque a los habitantes los azotó una plaga de hambre, muerte y pestilencia. La poca población que conformaba el lugar disminuyó drásticamente. Las madres y los bebés morían en el parto, los niños se ahogaban en el lago que actualmente ya no existe y los hombres se disparaban unos a otros. La agricultura y ganadería del lugar se vio afectada por la sequía del lago, a los animales les dio una enfermedad de la que no se tiene registro. Los pocos que aún vivían allí se fueron a las entidades aledañas, para no volver jamás.

El lugar quedó desierto por aproximadamente 50 años; nuevos pobladores llegaron. Al ver que no había nada más que viejas construcciones y la naturaleza reclamando lo que le pertenecía, pusieron manos a la obra, comenzaron a construir el palacio municipal, la biblioteca, empedraron las vialidades para que la lluvia no causará problemas en los caminos de terracería, dejaron a un lado la  agricultura para dedicarse exclusivamente a la ganadería, implementaron el servicio de correo. Poco a poco lo descuidado del municipio fue quedando atrás, dando paso a un lugar de prosperidad que de la tragedia encontraron una manera de crear una festividad. El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, honrarán la memoria de la mujer que fue víctima de la santa inquisición. Esta fiesta se convertiría en una tradición que hasta nuestros días aún perdura.

Para finales del siglo XVIII hubo otro cambio, para embellecer la vialidad principal, se plantaron árboles de jacarandas. Esta acción convierte al municipio en un lugar pintoresco que trataba de alejarse de esos años de mala racha.

Después de la independencia, se quería deshacer de cualquier rastro de la colonia, por lo que el pueblo decide elaborar una estatua para honrar la memoria de la mujer que fue sentenciada por brujería. Para 1823 se funda el Estado de México, Ixtlememelixtle pasa a formar parte de este nuevo estado.

En 1920, la necesidad de crear un museo, fue algo que prometió el aquel entonces presidente municipal. Inspirándose en el Art déco, se decide poner la primera piedra que dio paso a la construcción del Museo Nuevo Mundo, ubicado en Paseo de las Jacarandas s/n. El día de la inauguración fue algo que acaparó los titulares de los diarios locales y nacionales. Todos hacían más de una hora  de fila  para acceder a las atracciones que ofrecía el recinto. Desde el Santo Grial hasta las monedas de Judas Iscariote. Fue algo que nadie quería perderse, sin embargo, la atracción principal es el cuerpo momificado de la bruja, que es exhibido en una caja de cristal para que los visitantes puedan ver a detalle los rasgos de la mujer.

Tal vez tengan duda sobre cómo esto último, ¿qué no fue quemada?... entonces ¿la leyenda no es cierta?, la verdad es que nadie lo sabe. Como bien saben se dice que fue ejecutada, pero al no haber registro de ella, queda a libre albedrío. Los obreros fueron quienes dieron con el hallazgo cuando iniciaron con las excavaciones. Encontraron un ataúd de madera rodeado de cadenas, aseguradas con un candado; cuando rompieron el candado y quitaron la tapa, gritaron al ver el cuerpo de la mujer que convirtieron en festividad e hicieron un monumento.

El hallazgo causó conmoción, el cuerpo fue llevado al palacio municipal, en lo que decidían qué hacer con el cadáver.  El Instituto Nacional de Antropología e Historia todavía no existía, los expertos decidieron ponerlo como la exposición más representativa del museo y la que más tiempo ha perdurado desde que fue abierto al público.

© Marco Antonio Zúñiga T.

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*