Evasión de impuestos cuesta a México entre 2.6 y 6.2% del PIB

La captación tributaria en México es, en promedio, 60% menor que en el resto de los países pertenecientes a la OCDE. Se estima que, mientras en la república mexicana la recaudación de impuestos durante el periodo del 2013-2017, representó el 13.6% del Producto Interno Bruto (PIB), para el resto de las naciones integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, fue de 33.4%. La resistencia a pagar impuestos ha ido en aumento debido a las altas tasas y a la inequidad en los mismos, así como a los escandalosos casos de corrupción en el gobierno.

También los elevados índices de economía informal existentes en el territorio nacional, principalmente en las grandes urbes, como la Ciudad de México, limitan un mayor volumen en la recaudación de impuestos. A esto se aúna una actividad ilícita que cobró auge desde hace varios años: la facturación apócrifa.  

Según el Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República, “diversos estudios indican que la recaudación fiscal producto de la evasión y elusión de impuestos se ve reducida entre 2.6 y 6.2% del PIB”.

Para intentar terminar con tan nociva práctica que impacta en las finanzas nacionales y en los proyectos del gobierno, en el Congreso ya se presentó una iniciativa para endurecer las penas a quien incurra en facturación falsa, los mismo para quien venda dichos documentos como para quien los adquiera y haga uso de ellos con el propósito de evadir la tributación que le corresponde.

Por último, la nota del IBD titulada  Alternativas para reducir la evasión y elusión de impuestos de las Empresas “Factureras” o “Fantasmas” destaca que en la actual Legislatura (LXIV), se han presentado diversos proyectos que pretenden elevar las penas a las empresas conocidas como “factureras” o “fantasma” y tipificar a la defraudación fiscal como delito contra la seguridad nacional para que amerite prisión preventiva oficiosa.

 No obstante, esto último ha generado mucha preocupación por parte de especialistas, académicos y abogados fiscalistas, quienes advierten sobre los riesgos de caer en el “terrorismo fiscal”. Esto debe ser analizado meticulosamente por los propios legisladores y, en su caso, realizar las modificaciones pertinentes a las mencionadas iniciativas. Más vale prevenir a tiempo.

*Nota del editor: Foto: BTU*