Descalificación del gobierno a periodistas, genera división social y agudiza violencia contra la prensa: CNDH

La polarización social y la descalificación hacia algunos periodistas, alentadas desde sectores del gobierno, fomentan la división social y agudizan la situación crítica de violencia contra la prensa en México, acusó este martes la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

México está considerado como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. A ello se agrega el desinterés gubernamental para proteger a quienes desempeñan la tarea de informar, y también para investigar y castigar a los autores intelectuales y materiales de las agresiones.

De acuerdo a información de la organización Artículo 19, del año 2000, al 11 de junio de 2019, 127 comunicadores han sido asesinados en la república mexicana. La enorme mayoría de los crímenes no ha sido aclarada y los culpables permanecen en absoluta impunidad.

En días recientes, a manera de ejemplo, los periodistas y escritores Héctor de Mauleón y Guillermo Sheridan, críticos del actual gobierno, volvieron a recibir amenazas; los “valientes” energúmenos, autores de las “advertencias” se esconden en el anonimato. Pero lo condenable es que en Palacio Nacional no hay una condena enérgica a tal barbarie que atenta contra la democracia y la libertad de expresión.

Para la CNDH, “si bien la deliberación y la discusión públicas son parte importante de la vida en democrática y en ocasiones esos debates y críticas pueden ser vigorosos y hasta incómodos, ello no debe trascender a descalificaciones, estigmatizaciones o insultos hacia comunicadores y medios, sobre todo en circunstancias como las que enfrentamos desde hace años, de alta incidencia de violencia contra quienes ejercen el periodismo en el país”.

Mucho se han criticado las etiquetas del presidente Andrés Manuel López Obrador a los medios de comunicación, periodistas y columnistas que se atreven a contradecir o juzgar sus decisiones de gobierno. Adjetivos como “prensa fifií”, “prensa vendida” o “prensa conservadora”, entre otros, dañan el derecho inalienable de poder criticar la gestión del mandatario.

“El servicio público debe verse como vocación y nunca como plataforma u oportunidad para denostar o descalificar a la prensa que no coincide con una postura, ideología o decisión de gobierno”, afirma la Comisión en su comunicado, y agrega:

“Los recientes insultos y descalificaciones de servidores públicos contra comunicadores en redes sociales ocurrieron de manera previa a diversos ataques en esas plataformas digitales contra periodistas, e incluso uno de ellos recibió una amenaza anónima en su domicilio, por lo cual no debe pasar inadvertido que tales agresiones se dan en el contexto del discurso amenazante de funcionarios que fomenta ambientes poco propicios para el ejercicio del periodismo e incrementa el riesgo de quienes lo ejercen”.

Finalmente, la CNDH subraya que “la libertad de expresión en México enfrenta un panorama de violencia que ha convertido a nuestro país en el más peligroso para ejercer el periodismo en el Continente Americano. Los 149 homicidios cometidos contra comunicadores desde el año 2000 y los 21 periodistas desaparecidos desde 2005 son la evidencia más terrible de ello”.

*Nota del editor: foto: especial Internet*