Xavi, el heredero de Guardiola

Es uno de los mitos del barcelonismo y uno de los mejores centrocampistas en el césped; ahora empezará un duro proyecto, el de sacar de la crisis al FC Barcelona, con la misma filosofía culé: devoto de Johan Cruyff y heredero de Pep Guardiola… filósofos con el ADN blaugrana, que necesita con urgencia a alguien como el técnico catalán, que le avala su trayectoria como jugador, al ser el cerebro, junto a Andrés Iniesta, del mejor equipo que ha tratado el esférico en la historia del futbol.

Seis años después regresa a casa Xavi Hernández, con la intensión de emular lo hecho por Cruyff, Guardiola y Luis Enrique, quienes dieron el paso al ser grandes jugadores culés a extraordinarios directores técnicos catalanes.

Xavi es el entrenador que todos veían en el campo de juego. Siempre tuvo el partido en la cabeza. Fue un jugador de equipo, la clase y la personalidad en la medular. Inteligencia, visión y ritmo. Y así quiere que sean los equipos y los jugadores a los que dirija, a quienes convencerá de que no hay nada mejor que tener el balón, así como él mismo se convirtió en un maestro en la conducción del esférico, el que mejor daba calma al juego, nadie escondía la pelota como Xavi.

Exponente del Barcelona de Guardiola que lo ganó todo y cambió la concepción del futbol desde aquella temporada 2008-2009, Xavi fue, junto a Iniesta, el creador de aquel juego de asociación, en que se celebraban casi más los pases que los goles. Ayudó a encumbrar a Lionel Messi y creó escuela. Fue un éxito, además, del que también fue artífice Joan Laporta, en su primer mandato como presidente, el mismo que confió en un Pep con apenas palmarés y el que, finalmente, ha decidido apostar por Xavi.

Laporta sabe que Xavi es apenas el principio. Después sumará a un grupo sólido de trabajo con Andrés Iniesta y Carles Puyol. Y hasta Rafa Márquez suspira por un reencuentro, ahora al lado del campo.

Xavi es un seguidor de la filosofía de Cruyff y es el heredero de Guardiola. Hará falta paciencia y acierto, a partes iguales, para que el nuevo Barça se asemeje a aquel que, con Guardiola en el banquillo y Xavi en el césped, se convirtió en el considerado como mejor equipo de la historia. Cruyff le dio el relevo a Guardiola y éste le dará ahora el testigo a Xavi.

Si alguien conoce todo del Barça es Xavi. El mediocampista de Terrassa llegó al conjunto de sus amores a los 11 años de edad, y 779 partidos oficiales después, se convirtió en el futbolista que más juegos disputó con esa playera, hasta que Messi le rompió ese récord.

Más allá de sus éxitos tangibles como entrenador en Qatar, tras 89 partidos, siete títulos y una media de 2.75 goles por duelo, ha sido fiel a su idea futbolística que combina con el estilo de juego del Barcelona: tener la posesión de la pelota, inculcar en sus jugadores un estilo atractivo de juego, y ganar.

Claro, al Barcelona no sólo le importa ganar, sino cómo ganar. La victoria no puede vestirse con remiendos, ni parcharse con la mezquina mediocridad del “ganar como sea”, como nos tienen acostumbrados en el Real Madrid o en la Liga MX.

En el Barcelona, los triunfos deben ceñirse con vestimenta de gala. Así lo marca su estirpe. Y Xavi lo sabe, porque fue el protagonista de marcar la diferencia entre jugar al futbol y moverse en el campo, como en una partida de ajedrez, al lado de Iniesta y de Messi, que envidiarían Karpov, Kasparov y Fischer.

El Barça está hundido: futbolística, física y psicológicamente. La crisis es enorme. Y el trabajo que le espera, gigantesco. Xavi lo afrontará con entusiasmo y, esto es lo más importante, sin miedo. El descomunal reto que le espera solo es comparable al que asumió en su momento Guardiola, cuando cogió las riendas de aquel Barça que había sucumbido a la autocomplacencia y que acabó transformando en el mejor Barça de todos los tiempos.

Xavi Hernández, no sólo es la piedra filosofal del futuro inmediato del Barcelona, sino de futuras generaciones encabezadas ahora por Ansu Fati, Gavi, Pedri, Riqui Puig, Sergiño Dest, Ronald Araújo, Gayá, Nico… Xavi vuelve a casa, para ubicar al club en la elite, en el sitio donde lo dejó.

*Nota del editor: imagen: Club Barcelona*