Un Tri con boleto mundialista, pero sin personalidad

La costumbre de ver a un Tri sin asociación y sin contundencia durante todo el Octagonal de Concacaf, no puede modificarse de la noche a la mañana, por ello, los juegos ante Estados Unidos y Honduras fueron un refrito de anteriores actuaciones, en donde no hubo variantes, con pocos recursos, lleno de futbolistas en mal momento y, por si fuera poco, sin entrenador, esté o no Gerardo Martino en la banca.

Ante Estados Unidos, se festejó el empate sin goles en el Estadio Azteca. De ese tamaño ha sido la desastrosa eliminatoria de México, cuando en la mayoría de las veces Guillermo Ochoa ha sido la figura, y no fue la excepción ante los estadunidenses, al evitar el tercer Aztecazo de la historia.

Los Catrachos son una selección primaria, hasta llanera, y el conjunto azteca necesitó de 70 minutos para abrir el marcador a través de un tiro de esquina con alta dosis de fortuna, porque el balón fue tocado entre Edson Álvarez y un defensor local. De ese tamaño es la nueva y triste actuación tricolor.

Desde que se anuncio al "Tata" Martino como el nuevo seleccionador, se mencionó en este mismo espacio, que no era el entrenador idóneo para el Tri, y el tiempo me dio la razón. 

A Martino lo contrataron para clasificar a la Copa del Mundo, eso es obligación y se da por descontado para México en la Concacaf contemporánea, que el Tri, se ausente a un Mundial vía clasificatoria, debido al paupérrimo nivel deportivo que muestran la mayoría de los contendientes, acá lo alarmante es que el Tricolor parece por momentos no aprender y sumergirse vagamente en una baja de juego de escándalo y no tener respuesta suficiente ante los dos equipos que en fuerza, velocidad y técnica le han exigido por encima de la media zonal, como lo fue Canadá y lo ha sido Estados Unidos.

El reto de Martino era que el equipo pudiera adquirir un estilo, personalidad, ser reconocible y como tal enfilarse hacia Qatar 2022, pero esto ha quedado a deber.

Al equipo le faltan líderes, futbolistas determinantes, y sobre todo gestión, una verdadera gestión que no esté casada con las ‘vacas sagradas’, que no tenga miedo a apostar por los que están en su mejor momento sin importar edades, clubes o posiciones, y que sencillamente lleve a los mejores, no a los nombres.

De los futbolistas mexicanos destacados se puede hablar de Hirving Lozano, quien pese a estar lejos mejor de su mejor versión y a que por momentos se mostró errático, siempre que toca el balón contagia y hay sensación de peligro.

Johan Vásquez le dejó claro al Tata que está listo para no soltar la titularidad. Es de los pocos en Europa que juega siempre en su equipo y quedó de manifiesto el ritmo y alto nivel que tiene en este momento.

Desde luego Memo Ochoa respondió como suele hacerlo siempre en el Tricolor, e hizo gala de jerarquía y de que está más vigente que nunca con todo y que se utilice su veteranía como un argumento para atacarlo.

Alexis Vega entró ante las Barras y las Estrellas y de inmediato se notó su presencia, pero fue sumamente tardío el cambio.

La Selección Mexicana de Gerardo Martino no enamora, y será difícil que de aquí al Mundial de Qatar logre hacerlo.

“Tata” Martino y sus dirigidos deben apelar al orgullo este miércoles, ante otra selección, casi amateur como El Salvador. Y si no hay respuestas tácticas y técnicas, se tiene que sacar la dosis de amor propio para ganar este miércoles el boleto al mundial invernal.

*Nota del editor: foto en portada: miseleccion.mx*