Tigres, no jugó a ganar, sino a ser campeón

Hay equipos que juegan para ganar y otros para ser campeones, aunque no siempre el campeón es el que mejor jugó. Y eso le pasó a los Tigres, que con solo cuatro goles en toda la Liguilla, fueron suficientes para levantar el trofeo del Clausura 2019.

Siete títulos, de los cuales cinco fueron en esta década, de la mano del Tuca Ferretti, y que abre la discusión sobre qué más necesita para ser considerado un “grande” del futbol mexicano.

Las Águilas han respondido como el equipo más ganador y vigente campeón; Chivas se coronó hace dos años y es el segundo con más títulos, pero La Máquina lleva más de 20 años sin levantar la copa de Primera División y los universitarios desde 2011.

En este Clausura 2019 igualaron a Pumas y León en estrellas, además de que se pusieron a una de Cruz Azul.

América, Pumas, Cruz Azul y Chivas son los equipos que portan ese apodo, pero no sólo es el levantar trofeos para ser considerado “grande”, sino el arrasar con masas en toda la República, así como fuera de ella, y los Tigres, sólo es un equipo regional.

La forma en que lo ganó, no es para presumirle a nadie. Tiene uno de los planteles más caros del futbol mexicano y la exhibición que dio en la Liguilla, y sobre todo en la final es para dar vergüenza.

Es lo que siempre le he criticado a los últimos cuatro títulos del Real Madrid en la Champions, su plantilla era para dar un gran espectáculo, sin embargo, en la final de esos últimos cuatro títulos, se vieron como un equipo ratonero, pero por la suerte, levantaron esos trofeos.

Ya lo dijo una vez Pep Guardiola, ''Ganamos seis trofeos (con el Barcelona), es histórico, pero para la memoria queda siempre la forma, el cómo los conseguimos'', y tiene razón uno de los mejores entrenadores de la historia. No sólo es conquistar títulos, sino la forma de jugar también es importante para ganar nuevos seguidores.

Tigres salió a defender el marcador de 1-0 que logró en la final de ida ante León. La Liguilla se inventó para generar un mejor futbol, sin embargo, en la que acaba de terminar, fue una de las peores de la historia, ya que con el Reglamento en la mano, varios equipos y sobre todo el campeón, avanzaban en cada etapa.

Tigres acumula más estrellas, pero no adquieren seguidores nuevos y en cantidades amplias, y eso es por la forma de acabar con el espectáculo, sin eso, la grandeza aún les queda lejos.

Tuca se jugaba su séptimo título y no lo iba a poner en riesgo para agradar con un estilo ofensivo, su planteamiento fue de lo más aburrido, y así, hoy no se puede reclamar grandeza.

Por su parte León, maravillo con su juego durante la fase regular y en la Liguilla vino a la baja, sobre todo en la final al mostrarse como un equipo inoperante.

La baja de José Juan Macías le afectó mucho al equipo de Ambriz. Su segundo mejor goleador estuvo ausente en la final, debido a que prefirió jugar el Mundial Sub-20 en Polonia con el Tri, donde ha sido un rotundo fracaso al acumular dos derrotas y estar al borde de la eliminación.

La ausencia de Macías fue un error de la directiva, porque no estaban obligados a prestarlo al Tri, sin embargo, la decisión fue del jugador, ya que hay visores en Polonia, y él tenia la esperanza de hacer un gran mundial, pero la realidad ha sido otra.

León fue el superlíder, el que más anotó y los que menos recibieron, además de tener a Ángel Mena, el mejor jugador del torneo y el campeón de goleo, aunque en la Fiesta Grande, no se vio, y para acabarla de amolar, tuvo que salir en el primer tiempo por lesión.

León rozó la gloria. Pero para los que aún creemos que el futbol debe ser más espectáculo que negocio, la Fiera merecía ser más campeón. Lamentablemente el deporte no es de merecer, sino de ganar.

*Nota del Editor: Foto tomada de @RobSchneider*