Se avecinan octavos magistrales… Messi, ya está donde quería

Queridos lectores, dirán que siempre escribo de Lionel Messi. Pero por coincidencias del destino me tocó principalmente cubrir a la Selección Mexicana y a la Argentina en Rusia 2018. O más bien, lo decreté. 

No podía ser de otra manera. Con sufrimiento y en el último suspiro. Así se clasificó Argentina para los octavos de final del Mundial de Rusia. El conjunto de Sampaoli necesitaba una victoria ante Nigeria para lograr el pase y lo consiguió.

El primero en inaugurar el marcador no podía ser otro que Leo Messi. El astro argentino culminó una excelente asistencia de más de 35 metros de Ever Banega con un auténtico golazo. Uno de los pocos de esta selección que juega a lo mismo que Messi, aunque está claro que a otro nivel; el “10” se desmarcó, controló con la zurda, dejándola bajar con el muslo de forma exquisita, y conectó un espléndido derechazo. En la segunda parte, Nigeria empató y Argentina estaba eliminada. A cinco minutos para el final, Rojo marcó para dar el pase a los octavos de final.

Allí les espera Francia, que ha pasado como primera de grupo. El conjunto francés es uno de los favoritos al título y Leo Messi y los suyos lo tendrán difícil para pasar. Si lo consiguen, en cuartos de final les espera el vencedor del Uruguay-Portugal. Un Messi-Cristiano en cuartos es posible.

Si sigue con vida, en su parte del cuadro también estarán Brasil, Alemania, Colombia y Bélgica. Una auténtica odisea para llegar a la final del Mundial aunque con Leo Messi todo es posible.  De Leo no se puede dudar. Nadie debería hacerlo. Pero sigue pasando. El crack del Barcelona y de la selección argentina tardó solo 14 minutos en demostrar que es el mejor.

Los octavos ya casi están listos, sólo faltan de oficializar unas series. Del lado izquierdo del esquema ya están Uruguay-Portugal y Francia-Argentina, y factiblemente Brasil-Alemania y Bélgica-Colombia; mientras en la parte derecha del cuadro se encuentran esperando que llegue el día, España-Rusia y Croacia-Dinamarca, y probablemente México-Suiza y Japón-Inglaterra.  Encuentros muy parejos y sobretodo atractivos.

Cuatro de esos equipos que mencioné para la siguiente fase han sufrido más de lo pensado: Alemania, dócil, con todo y sus honores y blasones de campeón mundial y de la Confederaciones, y hoy sobrevive porque el pie prodigioso de Kroos evitó la tragedia para la armada alemana.

Argentina sufre, mientras el mejor futbolista del mundo se consume de pánico interno. El miedo a cargar con el miedo de 30 millones de temblorosos.

España padeció, tratando de jugar sin Lopetegui a lo Lopetegui, y con un exitoso hombre de escritorio, como Hierro, tratando de explicar con balances y hojas contables, la estrategia para no sucumbir sin tener una estrategia.

Portugal disimula, tratando de repetir la hazaña de la Eurocopa, ganando con lo justo y hasta a veces de la mano de lo injusto, pero cobijado por el comandante Cristiano Ronaldo. Portugal celebra a lo grande, un paso pequeño que contrasta con su amenazante llegada.

Brasil, la sobrelleva innecesariamente, porque se conforma con espantar al vecindario y después quiere juguetear, para convivir con la angustia.

Cuando los poderosos se ven zarandeados irrespetuosamente, y quedan expuestos de manera indecorosa, como Alemania ante México o como Argentina en sus dos primeros compromisos, la competencia acurruca al más débil.

Esta vez, Messi cortó una racha de seis partidos seguidos sin marcar goles en Mundiales, a la vez que empató a Diego Maradona y Gabriel Batistuta como los argentinos que convirtieron tantos en tres Copas del Mundo distintas. Como si fuera poco, se transformó en el primer futbolista en anotar antes de los 20 años, entre los 20 y los 30 y con más de 30 en la máxima cita.

 No había marcado en octavos, cuartos, semifinal y final de Brasil 2014 y por eso terminó con esa sequía personal. Definió de derecha ante el conjunto africano y logró así su sexto gol en Mundiales, después de haber marcado en Alemania 2006, Brasil 2014 y Rusia 2018.

El capitán fue el factor exclusivo de desequilibrio. Volcado por derecha, en la misma posición en la que tantas tardes deleitó a los hinchas del Barça como parte del tridente con Luis Suárez y Neymar, igual que antes con Guardiola, Leo se ofreció como gestor de cada avance.

Le guste a quien le guste, la Selección Argentina fue y es Messidependiente, así como lo es el Barcelona. Lo fue en el camino en el que la llevó al Mundial, y a tres finales, dos en copa América y una en Brasil 2014, lo fue cada vez que no pudo disimular su ausencia y volvió a serlo en San Petersburgo la tarde en la que renacieron las esperanzas, si no de ser campeones del mundo al menos de ya no volverlos a ver en territorio ruso.

Desde el primer momento salió enchufado ante Nigeria, llevando el peso de todo un inmenso país en el que el futbol lo es todo. Y su grito de celebración en el gol demostró todo lo que debe cargar a sus espaldas. Leo Messi lo sabía: “Dios está con nosotros y no nos iba a dejar afuera”.

@hortattack

*Nota del Editor: Foto: AFA*