Raúl, el milagro goleador

El "Sí señor" retumbó en la grada del St Mary's Stadium, casa del Southampton, a pesar de que los aficionados del Wolverhampton eran minoría.

Y es que no importa a qué equipo le vayas, cuando un jugador se recupera de una fractura de cráneo, vuelve a jugar a nivel profesional y una vez más grita  “¡goooooooooool!”, después de 10 meses de que su pólvora se encontraba mojada, es para reconocerle el esfuerzo por volver.

Raúl Jiménez solo recuerda que aquel 29 de noviembre llegó al Emirates con sus compañeros del Wolverhampton, pasaron por el vestuario y saltaron al césped a ver cómo estaba todo. Luego, un apagón. El vacío. No recuerda nada del aparatoso cabezazo de David Luiz, que lo mantuvo lejos de las canchas hasta el inicio de esta temporada.

Pero que, después de 6 jornadas, el mexicano regresó a la senda del gol, tras un tiempo en el que tuvo que superar su lesión y tuvo que lidiar con el tema psicológico con respecto a cómo volver a las canchas y sobre todo perder el miedo que puede generar el cabecear o el volver a chocar con un compañero o rival.

Y es que nunca había pasado más de tres jornadas sin anotar en la Premier League en las pasadas campañas, pero este año no encontraba la portería rival pese a los intentos de los Wolves por anotar y ganar unidades

El Lobo de Tepeji corrió, gritó, jaló marcas y volvió a sonreír. Un gesto de alivio lo acompañó tras los 90 minutos y es que finalmente rompió la mala racha que llevaba en Inglaterra, con un golazo: recibió un balón por la banda izquierda y apoyándose en su fortaleza física, el mexicano recortó hacia adentro con la presión de dos defensores, a quienes se quitó con un par de amagues. Ante la salida del arquero, Raúl terminó por definir de pierna derecha para marcar su primer gol de la temporada.

Raúl deja claro que en la mentalidad y su fortaleza física está al 100 por ciento a pesar de todas las dificultades. Por ello, este gol representó un desahogo para el mexicano, quien vuelve a demostrar que tiene condiciones para estar en el futbol profesional.

Conforme decenas de estudios médicos certificaban su evolución, el hidalguense paulatinamente retomó sus rutinas físicas, aunque el trabajo con balón aún no llegaba. Y ni pensar los remates de cabeza. La primera etapa de recuperación se desarrolló dentro del gimnasio, para después volver a los campos con trotes y estiramientos.

Paso a pasito, el canterano del América evolucionó. Con el casco de protección con el que regresó a jugar, ratificó lo que los médicos le habían dicho: “volvió de milagro”.

Tuvieron que pasar 336 días de sequía, incertidumbre, drama y preocupación, pero qué, con su primer gol de la temporada quedaron sepultados por completo, y Raúl Jiménez volvió a gritar, y junto con él, su familia, su directiva, sus compañeros, sus rivales, el propio defensor brasileño, toda la afición de los Wolves y de la Selección Mexicana.

El reencuentro de Raúl con el gol es de celebración extensa. Primero, del Wolverhampton que al fin recupera a su killer en una temporada en que les urgen los goles, después de que Jiménez los había catapultado a la lucha europea en la Liga más complicada del planeta.

La fe, el esfuerzo, la dedicación, la ambición, la confianza y un milagro, fueron determinantes para seguir viendo a Raúl Jiménez haciendo lo que le gusta hacer: goles.

*Nota del editor: foto tomada de @Raúl_Jimenez9*