Pachuca y la Liga MX culpables por su silencio en el doping del Pocho Guzmán

Mientras el América aún no termina de embalsamar sus cadáveres, ni Monterrey de beberse el champaña de la gloria, ya en otros frentes se relamen las heridas, a tres días de haber iniciado el Clausura 2020.

Chivas comenzó antes que todos, puesto que cuando se encontraba la Liguilla, también se hablaba de los refuerzos, y a hacerse sentir la disciplina de Ricardo Peláez en esa sociedad aparentemente perfecta con Luis Fernando Tena.

El Rebaño será el equipo del morbo del 2020. Los reflectores aumentaron sobre de ellos y no por su primer triunfo en el torneo, sino por la decisión de dejar fuera a uno de sus refuerzos para el actual torneo.

En su primer periodo de transferencias como director deportivo de Chivas, Peláez Linares ya impuso un récord de gasto, respecto a los tres torneos como directivo celeste, con 45.3 millones de dólares por los traspasos de Uriel Antuna (11.3 millones), Víctor Guzmán (10), Jesús Angulo (8), Cristian Calderón (8), Alexis Peña (4) y José Madueña (4), sin embargo, 10 millones que ya habían gastado, podrían volver a sus arcas tras el doping del Pocho Guzmán.

Víctor Guzmán debe pagar por sus pecados. Y con toda severidad, aunque él niega haber consumido sustancias prohibidas, situación por la que le parece increíble que haya arrojado un resultado adverso en la primera prueba, por lo que solicitará que se abra la muestra B.

Otros que deben de pagar son los del sistema de incompetencia del futbol mexicano. Porque cómo es posible que desde el 10 de agosto se recogió la prueba del Pocho, jugó 14 partidos más de Liga MX con el Pachuca y marcó en cinco ocasiones; al finalizar el Apertura 2019, Pachuca lo vendió en 10 millones de dólares al Guadalajara, conjunto con el que realizó la pretemporada de cara al Clausura 2020, y después de todos esos actos, en la Liga MX supo de los resultados del examen.

El eventual positivo del Pocho Guzmán es un reflejo del entorno negativo de una Liga MX en la que desde hace años el proceso antidopaje no existe. Se recolectan muestras de orina, pero no se procesan.

Para la FMF y la Liga MX este tipo de escándalos es equivalente a un hilo corrido en la media de la mujer galante en que se ha convertido el futbol nacional. No obedece a lineamientos de ética, sino a reclamos de sus intereses.

En el balompié mexicano se pueden permitir casos como el de Kuri con el ahora desaparecido Veracruz, o el cohecho de promotores y entrenadores, o la irrupción del narcotráfico, o los casos de dopaje como el de Guzmán, pero que nadie se atreva a tocar los derechos de transmisión de la Selección Mexicana.

El Guadalajara detectó la situación del Pocho Guzmán antes del silbatazo ante Ciudad Juárez, por lo que, lo dejó fuera del encuentro, al no alinearlo, incluso no se verá forzado a hacer ninguno de los cuatro pagos negociados ante Pachuca.

Pachuca y la Liga MX deberán aclarar su participación, pasiva o activa, al callar o documentar en todo caso, el desliz detectado por el Pocho Guzmán, quien podría enfrentarse a una importante sanción de hasta de dos años, ya que fue en un partido oficial. Además, se pudo confirmar que la sustancia que apareció en los análisis fue alcaloide, compuesto usado para cocaína, cafeína, morfina, entre otros.

*Nota del editor: Foto en portada: especial Internet*