Messi-Argentina, el inicio del final

Las grandes potencias del futbol mundial no han hecho de Rusia 2018 su Mundial, pero lo que ha pasado con Argentina es para dar vergüenza. Fracaso es a lo que huele.

Desde que fue eliminada en la fase de grupos del Mundial de 2002 no se veía a la albiceleste tan cerca del abismo y nunca, nunca, con Lionel Messi, protagonizó una fase tan lamentable como en esta ocasión.

El “10” se olvidó de su futbol y Jorge Sampaoli fue incapaz de ordenar un sistema con una mínima lógica. Había una ligera esperanza en Argentina, después de la dramática y lamentable eliminatoria que jugaron.

Fue humillada sin piedad por una Croacia que siempre supo a qué jugaba, que asistió al duelo con un plan muy determinado, en cambio la Albiceleste acabó jugando, sí, tal cual, sin corazón, sin garra.

Desde la formación para el himno argentino, se veía a un Messi tenso, que se cubría la cara, desencajado. Durante el juego, atroz fue ver al mejor jugador del mundo sin pelotas, sus compañeros se olvidaban que tenían a su lado al “mejor”; el capitán obligado a bajar hasta el centro del campo para tomar el balón e intentar organizar una jugada de ataque en la que sus compañeros se convertían en meros espectadores. Ante Islandia como con Croacia, siempre se le vio rodeado por tres o más jugadores.

Ni una simple jugada ensayada en una selección sin ideas, de un grupo de jugadores dispersos sin ton ni son por el terreno de juego mientras los rivales se multiplicaban ordenadamente en sus tareas. Messi fue, otra vez, víctima de la ansiedad. Pero también del desastre en que se ha convertido esta Argentina que queda pendiente de un milagro que se adivina utópico.

Los hinchas reclaman: "Dejamos a nuestros hijos, nuestras familias en Argentina y la albiceleste no nos da nada".

Ha habido genios que definieron campeonatos del mundo rodeados de jugadores menos calificados que los que acompañan a Messi, pero Leo no es un caudillo como lo fueron Pelé o Maradona.

Argentina es un equipo que no tiene orden, no encuentra el camino que lo lleve a un milagro. La presión, por las comparaciones con Maradona y los futbolistas que le rodean, se engloban para que Messi no triunfe con su país. Todo tiene un principio y un final, y aunque todavía podría llegar a Qatar 2022, éste tenía que ser su Mundial; y tal como se le ha visto, parece que está harto, asqueado, aburrido. Lo siento mucho por Messi, porque es un jugador que lo ha dado todo con el Barcelona y que intenta hacerlo con su selección, que nunca entendió la idea del futbol de Sampaoli y a eso le agregamos, a jugadores que se han hecho viejos.

La crisis de la Albiceleste se debe a muchas factores, desde el tiempo, herramientas, respaldo, dirigentes, cosas que no existieron en el proceso rumbo a Rusia 2018; además de los jugadores que se encuentran en Europa se sienten cómodos y con todo el respaldo en una Selección Argentina que esta huérfana; hay que sumar también los cambios de técnicos, en el que hubieron tres. Sampaoli puede ser bueno, malo o regular, pero la verdad es que no tuvo el tiempo para implementar su sistema, más allá de la poca capacidad de reacción que demostró. Le ha faltado ese líder, que tuvo la Albiceleste con Maradona, Pasarela, Ruggeri, y que le dieron títulos. Esta Argentina lleva tiempo desaparecida, como lo estuvo su figura Messi, contagiado por la apatía de sus compañeros, al tener solo 24 pases, de los cuales completó el 73 % de ellos, solo generó dos oportunidades de gol en la derrota de su selección, además, sólo recorrió 7.61 km., cifra que es la menor cantidad de un jugador de campo con 90 minutos jugados en todo lo que va del Mundial.

Y como lo muestra un meme, “Lo bueno para Argentina y Messi, es que no todo esta perdido, porque todavía les falta perder el juego contra Nigeria”.

@Hortattack