La guerra se ha desatado en Europa: PODEROSOS VS UEFA

Se ha desatado la guerra más grande del futbol, la que nunca nos imaginamos. Doce equipos, de los 15 más poderosos, desafiaron a la FIFA y a la UEFA, para quedarse con todo el negocio.

Pero no se trata de un proyecto que surgió de la noche a la mañana o que se haya hecho clandestinamente. Claro que no, pero la UEFA no creyó que se iba a consolidar. El problema ya esta enfrente de sus narices, en vez de haber buscado el diálogo desde que surgieron los rumores de la Superliga y dar respuesta a sus peticiones.

Los 12 fundadores: AC Milan, Arsenal FC, Atlético de Madrid, Chelsea FC, FC Barcelona, FC Internazionale de Milán, Juventus FC, Liverpool FC, Manchester City, Manchester United, Real Madrid CF y Tottenham Hotspur, esperan se les unan tres clubes más, antes de la inauguración de esta nueva competición, que se prevé el próximo agosto. En total contará con 20 clubes: los 15 fundadores que entre ellos acumulan 59 títulos europeos, 40 títulos de Champions League y 19 de Europa League, y 5 que se clasificarán anualmente en función de sus logros.

El PSG declinó la invitación, debido a que su dueño qatarí ha estado en contra desde el inicio, puesto que tenía los derechos con BeIN de la Champions League y por las relaciones del país árabe con la FIFA y la UEFA.

En Alemania los dos principales clubes Bayern Munich y Borussia Dortmund decidieron dar un paso al costado en apoyo a la Bundesliga y a la Federación Alemana.

El Porto del Tecatito Corona tampoco se ha quedado atrás. No estaba invitado a la fiesta, por ahora, pero ha preferido posicionarse lejos del proyecto desde el primer momento.

Pero no son, ni mucho menos, los únicos. Entre directivos, entrenadores de prestigio como Pep Guardiola, ex jugadores y aficionados ven con malos ojos la Superliga, que es presidida por Florentino Pérez, titular del Real Madrid, y a quien sin importarle las amenazas de FIFA y UEFA, de prohibirle la participación a los 12 “separatistas”, junto a sus jugadores, en los torneos locales, en la Champú, Europa League o con sus selecciones nacionales en los Mundiales, Eurocopas y Copas América, hizo oficial el torneo.

Y aunque ya pidieron la desvinculación del Real Madrid, Chelsea, Manchester City de las próximas semifinales de la Champions y al Arsenal y Manchester United, de la antesala de la final de la Europa League, no serán castigados aún.

El trasfondo en realidad es la necesidad de estos monstruos de generar mayores beneficios sin tener que entregarse a los tentáculos de la UEFA, de la que hoy demostraron que ya no dependen, aunque sigan bajo su sombrilla oficialmente. Lo advirtieron, el órgano rector del balompié europeo apretó demasiado la soga y hoy se rebelaron.

Al poderío deportivo que se deja ver en el nuevo torneo de futbol, se le une el poder adquisitivo financiado por el banco estadunidense JP Morgan por 4 mil millones de dólares.

Cada equipo de la Superliga se asegurará 350 millones de euros, solo por participar; cuatro veces lo que se llevó el campeón Bayern de Munich en la última Champions, que dará al ganador 125 millones que se van acumulando, pero en el proyecto de Florentino Pérez y compañía serían 250 millones más otras ganancias tomando en cuenta la televisión, patrocinios, etc.

La Champions League actual no tendría nada que hacer a nivel económico ante la Superliga. Y es que el dinero es la principal ganancia a favor de la nueva competición, que daría a los equipos muchos más beneficios que los que actualmente reparte la máxima liga a nivel de clubes entre sus participantes. Aunque la actual competición ha ido aumentando los premios en los últimos años, no se acerca a las cantidades propuestas.

Con la salida de los equipos más poderosos y ganadores, las ligas locales perderían en cuanto a espectáculo y dinero, pues enfrentarían demandas millonarias por reembolsos de contratos al perder juegos mediáticos.

Por ejemplo, España perdería al Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid, que pelean directamente por el título de liga. Merengues y catalanes, además, protagonizan El Clásico, el partido más atractivo y esperado de cada año y que mueve millones tan sólo por derechos de transmisión.

Al perder figuras como Lionel Messi, Sergio Ramos o Luis Suárez, también se pierden contratos de publicidad, ganarían demandas por reembolso al no cumplir contratos de partidos como El Clásico,  mientras que los equipos de media tabla y los llamados “chicos”, perderían una oportunidad de competir contra los más poderosos y generar ingresos en taquilla, pues sus aficionados se ven especialmente atraídos por ver a las figuras de los equipos más poderosos, como en el caso de Cristiano Ronaldo en la Serie A.

Hay una guerra inmensa con los 12 clubes poderosos, que se quieren quedar con todo el futbol, y lo pueden hacer, porque esos 12 llegarán con sus millones de seguidores, con sus millones de euros, con sus sponsors, con su negocio y con sus estrellas, y le restregarán a la UEFA, la FIFA, LaLiga, la Serie A, la Premier League, el simple discurso “somos los más poderosos” y creamos nuestro propio sistema.

El proyecto significaría duelos semanales entre potencias como Real Madrid, Manchester City, Barcelona, Manchester United, Milan o Juventus, en una especie de Champions League a la máxima potencia, lo cual suena bastante atractivo para los aficionados, pero representa un golpe a los intereses y estructuras de los torneos europeos y locales.

Se viene un terremoto con la creación de la Superliga. Hay que pensar en las consecuencias que tendrá para el balompié. Son los equipos más ricos, poderosos y mediáticos, contra la FIFA y la UEFA, dos organismos que están contra la pared.

El nacimiento de la Superliga marcará un antes y un después en la historia del fútbol, abrirá una gran brecha entre los ricos y los pobres, los poderosos y los débiles.

Será una competición europea elitista, que ataca los principios de la competitividad abierta y del mérito deportivo que ocupan lo más profundo del ecosistema del futbol nacional y europeo. Hoy día, los aficionados de toda Europa pueden soñar con que su club, sea cual sea su dimensión, pueda destacar en una competición internacional, alcanzar lo más alto, y competir en la cumbre del futbol europeo.

Sin embargo, el concepto propuesto por 12 clubes europeo destruye ese sueño, cerrando la puerta a la cima del futbol europeo y permitiendo la entrada de sólo unos pocos a una élite.

La lucha será dura, pero tendrán que llegar a un arreglo. La FIFA emitió una tibia reacción, pero sabe que un Mundial sin los grandes jugadores no existe, porque los grandes patrocinadores se retiran sin no aparecen los cracks. Todo es negocio, todo es dinero, todo es poder y todo es una lucha de equipos poderosos e importantes.

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*