Filosofía de Cruyff está de luto, gracias al espíritu inglés

Presenciamos las mejores semifinales de la historia de la Champions League. Las remontadas de los ingleses fueron bárbaras con el Liverpool y el Tottenham, quienes disputarán la final el 1 de junio en el Wanda Metropolitan de Madrid.

Dos pases a la final, exaltados por la pasión, que derrotaron a dos equipos empapados por la filosofía del buen futbol de Johan Cruyff. Barcelona y Ajax no pudieron concretar la final soñada por los Cruyffistas. El martes en Anfield, el cuadro culé fue eliminado 4-3, no supo defender los tres goles que tenía de ventaja; este miércoles, el Ajax llegó a casa con una ventaja de 1-0, sin embargo, en el primer tiempo, amplió esa ventaja a 3-0, pero no contaban con el espíritu de los ingleses, quienes en los últimos 45 minutos, anotaron tres para el 3-3 global, pero por los goles de visitante, avanzó a su primera final de la Champions.

Pasan las horas y el dolor del Barcelona y Ajax por la eliminación de la Champions League, a manos del Liverpool y Tottenham, lejos de menguar, se hace más fuerte.

Sin embargo, el triunfo del Liverpool, nos dejó una escena majestuosa cuando los hinchas entonaron su memorable canción “You Will Never Walk Alone”.

La gesta del Liverpool, que eliminó a Barcelona de Messi en la semifinal de Champions League (4-0), ni es la primera ni es la más inverosímil de su historia.

Antes de noquear a los favoritos de la actual edición de la máxima cita europea de clubes, Liverpool protagonizó una inolvidable batalla futbolística que la historia recuerda como “El milagro de Estambul”.

Ocurrió el 25 de mayo de 2005, una épica final entre el poderoso Milán y el equipo que ya comandaba un ídolo rojo, con todas sus letras: Steven Gerrard. El equipo de Ancelotti era una máquina y ese día, a los 53 minutos, ya ganaba 3-0, con goles de Paolo Maldini y Hernán Crespo (2).

Pero al 54 el capitán Gerrard logró el descuento que ilusionó a los hinchas y a sus propios compañeros y abrió el camino de la remontada, que se consolidó en solo 6 minutos: el checo Vladimir Smicer y el español Xavi Alonso lograron el 3-3 que obligó a la definición por penaltis.

Entonces entró en acción el portero polaco Jerzy Dudek, quien detuvo los cobros de Pirlo y Shevchenko mientras sus compañeros Hamann, Smicer y Djibril Cissé decidían el título para Liverpool y consolidaban el inolvidable 'Milagro de Estambul'.

La remontada fue gracias a una mezcla, del estadio, el corazón y futbol, más allá de los errores defensivos blaugrana, sobre todo en el cuarto gol, donde hubo una desconexión total de todo el Barça.

El festejo en Liverpool, duro poco, porque tienen en puerta el último juego en la Premier League, donde están un punto abajo del Manchester City, saben que tienen que conseguir los tres puntos que faltan por disputar y esperar una derrota del City.

En el terreno de juego los datos que dejó Lionel Messi no son nada alentadores. Hizo 35 pases buenos y seis malos para un total de 41 toques de balón, un porcentaje bajo para un hombre que es fundamental para la creación de juego de su equipo. Su peso en el arco contrario tampoco fue grande: solo remató cuatro veces -dos de ellas a portería- y recibió solo una falta por parte de los jugadores de Liverpool.

Lo peor para el argentino fue terminar como el segundo jugador que más balones perdió, detrás de Jordi Alba. El lateral tuvo 21 pérdidas, mientras que Lionel perdió 17 balones y solo sumó dos recuperaciones, entre las 138 perdidas del Barça en Anfield

Con esta derrota, terminó la hegemonía española en Champions League. La final del año 2012/13 que enfrentó a Borussia Dortmund y Bayern Múnich fue la última ocasión que no tuvo presencia española en la definición del título.

Luego de la final entre alemanes, todo el dominio fue para Real Madrid y Barcelona. Cabe recordar que la hegemonía la impuso en mayor medida el conjunto merengue ganando cuatro Champions en cinco años.

Siempre se dice que el técnico es el primer responsable de las derrotas y la víctima propicia. Pero más allá del tópico, el planteamiento global de Ernesto Valverde merece ser estudiado. Su apuesta, en el Camp Nou y en Anfield, fue dar protagonismo a Arturo Vidal y a Coutinho en detrimento de Arthur y con Dembélé lesionado. “El Rey Arturo” brilló y Coutinho siguió ofreciendo un nivel futbolístico plano. Dos síntomas pésimos para un equipo que dice construirse a partir del balón. Y jugadores como Luis Suárez, Jordi Alba o Lionel Messi quedan señalados en la noche más negra de la historia reciente del equipo culé.

Mientras Klopp salía en modo kamikaze, a golear o ser goleada ante su propia gente, Valverde apostó a un gol visitante que asegurara la clasificación y por eso usó de nuevo el mismo 11 del Camp Nou, donde su rival tomó precauciones que no iba a querer en Anfield.

Vio en Vidal a un mejor socio ofensivo que Arthur, apostó por Coutinho en una cancha que conocía –allí vivió años felices- y confió en Sergi Roberto para cambiar el 4-4-2 de la ida, temiendo las transiciones del rival, por un 4-3-3 más potente en ataque. Salió a jugar el partido, como en Roma hace un año, y no a administrar la ventaja. Claro, tener a Messi obliga. Pero al final, fue otro error de concepto.

Mientras en la otra semifinal, era un ir y venir entre el Ajax y el Tottenham. Un partidazo, que ganó el que tuvo la suerte de concretar más que el rival, porque fue un juego de un gran nivel futbolístico, pero el triplete del brasileño Lucas Moura le dieron el boleto a Madrid.

Se acabó la aventura del equipo más ilusionante de Europa, que cayó de la forma más cruel, en el último minuto en el tiempo añadido. Final amargo, injusto para un Ajax al que siempre le quedará haber impresionado al Mundo, por su gran despliegue en el terreno de juego.

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*