En España prendieron los reflectores hacia Vela y Lainez

En la semana que acaba de transcurrir, en Europa y México se hablaba de dos mexicanos: Carlos Vela y Diego Lainez. El primero por su opción de regresar al balompié del Viejo Continente, para ser parte del Barcelona de Messi, y el segundo, por su emigración a este nivel de futbol que se juega en La Liga, con el Betis de Guardado.

Carlos Vela no jugará en el Barcelona. El club azulgrana desestimó la candidatura del futbolista mexicano por la de Kevin–Price Boateng, para cubrir la salida de Munir con destino al Sevilla, en los próximos seis meses.

El fichaje de Carlos Vela “se valoró” en la cúpula del Barcelona, pero la rigidez entre el área deportiva y la directiva por el alto costo del préstamo por el Bombardero, y a que no ha jugado a nivel competitivo desde noviembre, por lo que necesitaría realizar trabajo de pretemporada, fueron los motivos del descarte por parte del Barcelona, que necesita un hombre del que pueda disponer de manera inmediata.

El mexicano era una alternativa interesante por su polivalencia en ataque, calidad contrastada y buena llegada. En la decisión de apartarlo, pesó más la opinión del técnico Ernesto Valverde, y que coincidió con la plana mayor del área deportiva.

Lamentablemente no se pudo realizar el préstamo de Vela, quien seguirá en su paraíso. Está en una Liga que domina, es una de las máximas figuras de la MLS, tanto en el rubro mediático, como en el aspecto de la empatía con millones de paisanos que viven en California.

Con todo esto, la verdad es que no le hubiera alcanzado para ser titular en el Barcelona, pero sí, para ser parte de la plantilla, sin embargo, todas estas especulaciones salen sobrando; pero algo importante es que Carlos Vela puede jugar donde él quiera, mientras realmente quiera jugar al futbol.

En el caso de Diego Lainez. Desde la llegada de Hirving Chucky Lozano al PSV Eindhoven, no se había creado tanta expectación y revuelo con la salida de un mexicano al extranjero como ahora con el ex americanista, al punto en que en España ya lo conocen como el “Messi Mexicano”, aunque para su servidor es más que exagerado el nombramiento.

El camino para Lainez no será sencillo. Por el contrario, será más que complicado…

Llega demasiado joven. Apenas 18 años y con muy poco recorrido en el máximo circuito, solo 18 partidos en Primera. No por nada Miguel Herrera quería llevar su proceso paso a paso. La directiva azulcrema buscaba mantenerlo seis meses más en México, porque al llegar con tan poca madurez, podría verse perjudicado.

Otros puntos en contra será en primera instancia su físico. Estatura y peso, necesita ganar masa muscular pues en el choque las llevará de perder ante casi cualquier defensa europeo. Deberá trabajar mucho en el gimnasio para embarnecer y poder competir, además de ser más que un excelente futbolista, por su tamaño. Dirá usted, que futbolistas chaparritos han tenido éxito como Diego Armando Maradona y Romario, pero cheque bien, de quiénes estamos hablando, de unos monstruos, que portaban una técnica individual fenomenal y de otro mundo.

No tiene pasaporte comunitario. El gran dolor de cabeza para los futbolistas mexicanos, que en su gran mayoría son relegados a equipos de segundo nivel debido a que los clubes de élite europea utilizan la plaza de extranjeros para jugadores con calidad ya comprobada.

Viene de la cantera americanista. Ningún futbolista mexicano surgido de las fuerzas básicas de las Águilas ha triunfado en Europa. No lo consiguió Cuauhtémoc Blanco con Valladolid, ni Carlos Hermosillo o Germán Villa, tampoco ahora Memo Ochoa quien ha dado tumbos en equipos de bajo presupuesto o Raúl Jiménez, quien fracasó en el Atlético de Madrid, en Benfica tampoco brilló y ahora en la Premier apenas comienza a consolidarse.

Y finalmente la presión que llevará en sus hombros, por ser catalogado como un futbolista diferente, esa clase de jugador que el futbol mexicano está en la búsqueda: dotado técnica, física, mentalmente, que encabece una generación y que ayude a consumar los sueños de todo un país futbolero.

Sin embargo, ya hubo otros que tenían el mismo perfil, de ser los “salvadores” como los Vela, los Dos Santos, los Guardado, los Tecatitos, jugadores que desequilibran a sus rivales, pero que no lograron superarse a sí mismos.

Muy pronto se dará cuenta el juvenil exjugador del América las grandes diferencias que imperan entre un futbol y otro. Lo sabrá cuando “caliente” la banca del Benito Villamarín o cuando se limpie los restos de pasto de la boca después de ir al suelo. Aunque parece igual, el futbol de los niveles más desarrollados es diametralmente opuesto al que se juega en México.

El balompié mexicano ha dependido históricamente de su juego de conjunto, de su futbol asociado y así seguirá siendo, porque un futbolista de otras condiciones, que aspire a ser un jugador de la llamada 'clase A' aún no aparece.

**Nota del Editor: Foto: Especial Internet**